tucker escribió:
Despinetta escribió:
Por la belleza de su teatro y por el público apasionado que forma parte de él. Ahora, si no le importa eso ya...
Me importq todo pero logica y fundamentalmente, más el contenido que el continente

Digo yo que somos contenido, creo.
Llegué con retraso y desgraciadamente me perdí la función del primer reparto (del cual escuché varias afirmaciones, coincidentes todas, en la lentitud pasmosa de la dirección musical, en la cierta frialdad interpretativa a la par que estilista canora de Mosuc y del primoroso canto de Flórez en la última escena, aunque poco implicado en el resto de la ópera; las comprobaré los días 17 y 23), así que reproduzco lo que me dijeron y que, al día siguiente, muchos contrastaban con el reparto alternativo, llevado al turno C, en el que el público era bastante veterano, en líneas generales y que, siendo un sábado, no llenaba el teatro: quedaban muchas localidades libres. Y a la vista.
La
primera parte la escuché y vi desde 5º piso (obvio al barítono): dirección musical de gran brío, excesivo a mi gusto para belcanto, con algún desajuste en metales y cuerdas. Muy bien
María José Moreno quien, con su conocimiento, musicalidad, soltura y habilidad imprimió delicadeza, dulzura, dolor, entrega, pasión con su voz perlada de lírico-ligera que aprovechó para algunos trinos ("Quando rapito in estasi") aunque no los prodigó demasiado; contenidamente dolida (en las escenas de los duos con barítono y bajo y en el conocido sexteto), arriesgando al final. Había química vocal y escénica (en el otro, al parecer, no; dicen que a causa de la actriz Mosuc, que es fría) con
Ismael Jordi (quien ya conoce Edgardo y lo ha cantado desde hace muchos años), un apasionado, dolido (cuando lo necesitaba), desafiante estilista vocal, aplicado a esto que se llama belcanto, cuya voz llegaba perfectamente y corría. Un solo detalle: ayer, desde la aparición de Moreno y Jordi, las toses se contaron con los dedos de una mano.
Segunda parte: vi "la puesta" desde platea; no comento más. El duo de tenor y barítono fue vibrante, intensa la escena de la locura con una inteligentísima
Moreno que dosificó su arte y le sacó una intensidad etérea y un gran final con coloraturas medidas a conciencia (inciso: aplausos de todo el Liceu y braveos varios); tras esta escena, la del tenor donde (por una vez)
Ismael se dedicó al abandono elegíaco, al canto contemplativo a la par que lejanamente doliente y arrebatado ("tu pur, tu pur dimentica") y frasear cincelando la muerte que se avecina al personaje ante sus ojos ("Rispetta al men le cenere di chi moria per te") y que,materializada en la de la amada (no diré nada de la escena del ataúd y del fantasma-chic), sirvió al intérprete para extraer el dolor, en esa hermosa cabaletta "Tu che a a Dio spiegasti l'ali, o bell'alma innamorata!" donde repitió absolutamente la misma soberbia lección musical que había realizado en el recitativo. Grandes aplausos y bravos al final del aria y de la escena; desde arriba de platea, además (los "fans" estábamos abajo).
Una función muy intensa, donde yo personalmente disfruté muchísimo, por lo arriba señalado, además.
Si recuerdo algo más (una va deprisa), aquí lo añadiré.