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La de anoche es una función a la que llevaría a alguien a la ópera por primera vez, pues si ese neófito no hubiese salido contente del teatro, no habría nada que hacer. Lo cierto es que ocurrió un poco de todo. Si, Nucci bisó su Vendetta en medio de una ovación atronadora y quizás con una petición real pero no muy numerosa, total como dice el Sr. Hentzau, ¿para que molestarse?. Pero Nucci ya había puesto el teatro "patas p'arriba" con su Cortigiani. No voy a entrar en la discusión sobre Nucci, pero supongo que la gente paga por pasarlo bien en el teatro; yo me reconozco absolutamente lego en voces, pero quiero imaginar que algunos de los muchísimos que lo bravearon algo entenderán; la aclamación y ovación fue masiva, asique o los 1800 presentes. son unos ignorantes, o algo tendrá uno de los últimos divos de otra época. Yo honestamente lo disfruté y hasta me llegó a emocionar en varios momentos.
Anoche ocurrió, como decía, un poco de todo. Presente en su palco, o quizás ahora el de su hijo, la reina emérita Sofía. No sé si pidió el bis. El comienzo del segundo acto tuvo que retrasarse unos minutos porque alguien del público se había puesto enfermo... quizás no pudo soportar la emoción. Lleno de "No hay billetes" y cero deserciones en los entreactos.
Del resto de los principales, Costello no tuvo su noche. ¿estaba enfermo?. En sus dos intervenciones del segundo acto recibió sonoros silbidos, no muy numerosos pero raramente oídos en el real, en medio de algún aplausillo de compromiso. Su Donne e mobile pasó sin pena ni gloria y Luisotti metió la orquesta a todo trapo quizás para evitar algún chiflido más (aunque creo que tampoco merecido esta vez). En el "courtain call" agradeció los cálidos aplausos, que tapaban por completo los silbidos, pero se le veía claramente insatisfecho.
A mi sí me gustó la Peretyatko. Seguro que mi nivel de exigencia es mucho más bajo del de la mayoría de los foreros, pero no creo que haya estado mal. El público la premió con unas ovaciones casi tan fuertes como a Nucci.
Era la tercera vez que veía Rigoletto en el Teatro; me gustó como hizo sonar la orquesta Luisotti, con poderío y garra, mucho más contundente de las versiones que había escuchado a Roberto Abbado y Pedro Halfter. Pero de nuevo, mi sapiencia al respecto es magra. El director y la orquesta también fueron aclamados.
En definitiva, he disfrutado un montón el último Rigoletto de Nucci en el Real; para mí ha valido la pena cambiar el día que me tocaba por el abono para ve a este viejo barítono.
Y por último... ¡Viva Verdi! ¡Que partitura, que música más hermosa y emocionante!
_________________ Régisseur Hater
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