Parsifal. Función del 9/12. Cierre de la temporada 2015 del Teatro Colón.
Orquesta Estable del Teatro Colón
Director musical: Alejo Pérez
Director de escena: Marcelo Lombardero
Parsifal: Christopher Ventris
Gurnemanz: Stephen Milling
Amfortas: Ryan Mc Kinny
Kundry: Nadja Michael
Klingsor: Héctor Guedes
Enorme representación musical la de ayer a la noche en el Colón, propia de sus mejores épocas, donde todo salió redondo (salvo, cuando no, la régie). Era mi primer Parsifal en vivo y quedé aún más prendido de la obra que antes.
Ventris, Milling y Michael lanzaron sin reparos sus vozarrones (dicho esto en el mejor de los sentidos), matizando cuando fue necesario y metiéndole garra en los momentos en que la partitura lo demanda. Además exhibieron una absoluta compenetración con sus personajes. De Ventris tenía muy buenas referencias y resultaron justificadísimas. A Nadja Michael no la conocía y me sorprendió su volumen, proyección, voz brillante y bellamente timbrada, facilidad para deslizarse por el registro, todo en realidad. El Gurnemanz de Milling fue escénicamente imponente, particularmente en el 1º acto donde además evidenció una apropiadísima línea de canto. Mc Kinny como Amfortas estuvo correcto de voz en el centro, inaudible al bajar y con muchos sonidos sordos al subir.
Orquesta y director funcionaron de la mejor manera, acompañando a los cantantes, tomando el protagonismo cuando debían hacerlo. Bien en fraseo, dinámicas y contrastes tímbricos. Lo mismo ocurrió con los coros, el de niños colocado sobre la cúpula del teatro.
Y luego viene el montaje escénico. Resumidamente, una suerte de mix entre Mad Max y Waterwold. 1º acto: mundo postnuclear, donde los Caballeros son unos andrajosos combatientes que viven en un basural y portan ametralladoras. El Grial descubierto es el propio cuerpo flagelado de Amfortas. 2º acto: el Castillo se asemeja a un centro de comando, donde un Klingsor de traje y corbata parece controlar desde sus pantallas digitales multimedia el devenir de ese mundo postapocalíptico. 3º acto: volvemos a la roña del 1º, pero luego de la redención Monsalvat se limpia, tornándose el escenario en luminoso y virgen de impurezas.
Lombardero dio varias notas periodísticas previas aludiendo a su intención de "resignificar" la obra, que no demandaría respeto sino lecturas divergentes, etc. Bueno, a mí su lectura me pareció una mierda. Apeló a recursos trilladísimos propios de las pelis hollywoodenses más pochocleras, apuntando a que la puesta asuma un papel autónomo y preponderante en vez de servir a la obra, lo que terminó resintiéndola sobre todo en el 3º acto, porque de trascendencia visualmente no hubo nada de nada.
Mañana viernes 11/12, a las 20 hs (de la Argentina), se transmite en directo la última función por
http://teatrocolon.org.ar/es/en-vivo