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Gestillte Sehnsucht y Geistliches Wiegenlied
Se trata de dos Lieder excepcionales para alto, viola y piano, que Brahms compuso para Joseph Joachim y su mujer Amalie Weiss. Estilísticamente se pueden comparar a cantatas barrocas, con obligato de un instrumento, en las que alto y viola son alternativamente responsables de la melodía.
La primera canción está compuesta sobre un poema de Rückert. En el poema el dolor que sufre el protagonista recibe consuelo del viento y de los pájaros.
La viola hace una introducción en la que consigue crear una atmósfera acorde con la imagen de tranquilidad nocturna que aparece al principio del poema. Así va a destacar más la angustia de la efusiva estrofa central en la que disonancias en el piano y en la viola, reflejan la inquietud e intranquilidad del protagonista. Después del climax la música regresa a la tranquilidad de la estrofa inicial.
Voz y viola van a mantener un constante diálogo, imitándose, entrelazándose, moviéndose en direcciones contrarias o embelleciendo la viola la melodía de la voz, como improvisando alrededor de ella. El piano pasa a un segundo plano, con una función similar a la del bajo continuo de las cantatas barrocas.
Gestillte Sehnsucht
Rückert
In gold'nen Abendschein getauchet,
Wie feierlich die Wälder stehn!
In leise Stimmen der Vöglein hauchet
Des Abendwindes leises Weh'n.
Was lispeln die Winde, die Vögelein?
Sie lispeln die Welt in Schlummer ein.
Ihr Wünsche, die ihr stets euch reget
Im Herzen sonder Rast und Ruh!
Du Sehnen, das die Brust beweget,
Wann ruhest du, wann schlummerst du?
Beim Lispeln der Winde, der Vögelein,
Ihr sehnenden Wünsche, wann schlaft ihr ein?
Ach, wenn nicht mehr in gold'ne Fernen
Mein Geist auf Traumgefieder eilt,
Nicht mehr an ewig fernen Sternen
Mit sehnendem Blick mein Auge weilt;
Dann lispeln die Winde, die Vögelein
Mit meinem Sehnen mein Leben ein.
Deseo satisfecho
¡Bañado en el dorado resplandor de la noche,
con cuánta solemnidad aparece el bosque!
Con voces suaves los pajarillos respiran
en el dulce aleteo de las brisas nocturnas.
¿Qué es lo que susurran el viento, y los pajarillos?
Susurran al mundo para que se duerma.
¡Vosotros, mis deseos, que os removéis
dentro de mi corazón sin descanso ni paz!
Vosotros anhelos que movéis mi corazón,
¿cuándo descansaréis, cuando dormiréis?
¿Por los susurros del viento, y de los pajarillos?
Vosotros anhelantes deseos, ¿cuándo os dormiréis?
¡Ah!, cuando nunca más en la dorada distancia
mi espíritu se apresure con alas soñadas,
cuando nunca más en las eternamente lejanas estrellas
descanse mi anhelante mirada;
entonces el viento y los pajarillos suspirarán
mi deseo, junto con mi vida.
Geistliches Wiegenlied está compuesta sobre un poema de Lope de Vega traducido por Geibel, y Brahms hace algo muy curioso: la voz canta el poema de Geibel, y la viola el villancico Josef lieber, Josef mein (Resonet in Laudibus). La voz nunca va a cantar la melodía del villancico, y viceversa, pero entre ambas se establece una relación.
La voz aparece después de que la viola haya tocado su melodía por completo, y su melodía va a ser una inversión de lo que se ha escuchado en la viola.
En el pasaje “Ihr heil’gen Engel” hasta “Es schlummert mein Kind” se crea una gran tensión porque la voz tiene que cantar en la parte alta de su registro (esto se intensifica en el agudo en “schlummert”) La voz canta dos veces “Es schlummert mein Kind”, y hay un pequeño descanso después de “Kind”.
La siguiente estrofa empieza con una variación de este último pasaje. Después, mientras la voz canta “O rauscht nicht also” la viola toca el villancico en un registro más agudo, con lo que consigue un efecto de agitación. Después de que la viola regrese a un registro más grave se vuelve a repetir el estribillo.
En la siguiente estrofa se cambia un tono menor y también se cambia el ritmo. Al final de la frase “Der Himmelsknabe duldet Beschwerde” hay una nueva modulación a mayor con un efecto muy hermoso. La voz va a recalcar luego las palabras “er ward” y “der Erde” repitiendo la frase con énfasis, entrelazándose su melodía con la del piano y la viola de una forma maravillosa.
La última estrofa es igual que la segunda, y al final la viola repite el villancico por completo (también se repite entre una estrofa y otra): si al principio sonaba infantil e inocente, ahora suena noble y poderoso, aunque la música es la misma, pero es como si se hubiese transformado su significado.
Geistliches Wiegenlied
Geibel
Die ihr schwebet
Um diese Palmen
In Nacht und Wind,
Ihr heilgen Engel,
Stillet die Wipfel!
Es schlummert mein Kind.
Ihr Palmen von Bethlehem
Im Windesbrausen,
Wie mögt ihr heute
So zornig sausen!
O rauscht nicht also!
Schweiget, neiget
Euch leis und lind;
Stillet die Wipfel!
Es schlummert mein Kind.
Der Himmelsknabe
Duldet Beschwerde,
Ach, wie so müd er ward
Vom Leid der Erde.
Ach nun im Schlaf ihm
Leise gesänftigt
Die Qual zerrinnt,
Stillet die Wipfel!
Es schlummert mein Kind.
Grimmige Kälte
Sauset hernieder,
Womit nur deck ich
Des Kindleins Glieder!
O all ihr Engel,
Die ihr geflügelt
Wandelt im Wind,
Stillet die Wipfel!
Es schlummert mein Kind.
Nana espiritual
Vosotros que voláis
sobre estas palmas
de noche y en el viento,
¡ángeles santos,
silenciad a los árboles!
que mi niño está durmiendo.
Palmas de Belén
en el rugiente viento,
¡cómo podéis hoy
crujir con tanta furia!
¡no hagáis tanto ruido!
Estad en silencio, doblaos
suave y silenciosamente;
¡Silenciad a los árboles!
que mi niño está durmiendo.
El niño del cielo
soporta las incomodidades,
¡Ah! Que cansado se ha puesto
por las penas terrenales.
¡Ah! ahora en el sueño,
suavizadlas dulcemente
sus penas desaparecen,
¡Silenciad a los árboles!
que mi niño está durmiendo.
El furioso frío
llega apresuradamente
¿con qué taparé
los pequeños miembros del niño?
¡Oh ángeles,
oh alados,
que deambuláis en el viento!
¡Silenciad a los árboles!
que mi niño está durmiendo.
Para los curiosos, éste es el poema original de Lope de Vega
Cantarcillo de la Virgen
Pues andáis en las palmas,
ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto:
no le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
El niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto.
Que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Rigurosos yelos
le están cercando;
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.
Ángeles divinos
que váis volando,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Y éste el villancico:
Josef, lieber Josef mein,
Hilf mir wiegen mein Kindlein fein,
Gott, der wird der Lohner sein,
Im Himmelreich der Jungfrau Sohn,
Maria, Maria.
Joseph, querido, Joseph mío,
ayúdame a mecer a mi querido niñito
Dios será el que te recompense
en los reinos celestiales del hijo de la Virgen,
María, María
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