Finalmente acudí a la función del día 20. No se puede decir que esta
Lulú sea un espectáculo de primerísima categoría ni vaya a pasar a la historia de la ópera, pero en general puedo decir que salí satisfecho de la representación.
Desgraciadamente la versión elegida dejaba fuera algunos “highlights” que me encantan, como la proyección del video de la fuga ( en contra de las indicaciones del propio Berg ) ó el hundimiento de las acciones; por lo demás, la escenografía de Willy Decker muy apropiada y con algunos momentos ( sobre todo las entradas y salidas de escena, muy importantes en esta ópera ) magníficamente resueltos.
La interprete era la soprano americana Marisol Montalvo. Su desempeño como actriz fue notable ( su físico es realmente espectacular, es una mujer muy bella. Como anécdota, se presentó a Miss America en el año 92 y quedó segunda, detrás de Elizabeth Ward, una de las amantes del ex presidente Clinton ). Vocalmente, lució mucho menos. Por momentos, se hacía díficil escucharla y su alemán, sin ser malo, tampoco es precisamente de referencia.
El resto del elenco, cumplió sin más.
La labor de Halffter me pareció poco inspirada;
Lulú es una obra de gran complejidad musical pero también requiere pasión, es una ópera romántica, y la lectura del director era funcionarial, propia de un alumno adelantado pendiente de no equivocarse más que de un maestro que está interpretando la partitura para el público. Sin embargo, en su labor como director artístico responsable de la programación del teatro, tiene mi apoyo sin reservas.
Nunca deja de sorprenderme que una maravilla como
Lulú ( tal vez la mejor ópera del siglo XX; tal vez la mejor ópera de todos los tiempos ) no sea más popular. Hay óperas muy difíciles musicalmente, con argumentos prolijos y abstrusos, pero en este caso se trata de una obra con un argumento muy interesante, que todos podemos disfrutar, y que admite lecturas a muchos niveles, junto a una música accesible e increíblemente bella. Y no se trata sólo del “gran público”; he repasado el post de “las 13 mejores óperas” y, si no me equivoco, la pobre
Lulú sólo tenía 1 voto, el mío propio.
Sin duda, soy yo el equivocado; como penitencia me voy a escuchar otra vez “Parsifal”, a ver si consigo que me entré.
