En las navidades de 1995, cuando era un niño, mi madre se prestó de una amiga una trilogía de películas de ciencia ficción en VHS. Una serie de tres películas en la que salían una serie de monstruos y criaturas fantásticas, intrépidos aventureros y espectaculares puestas en escena de planetas y mundos que se metían en nuestros ojos. Aunque me supe lo más básico de la historia lo recuerdo como un agradable flashback. Años después saldrían la edición especial y la trilogía moderna. Cada vez que me volvía a acercar a la trilogía original era en las ediciones especiales que George Lucas preparó a partir de 1997. Una imagen más limpia, más bichos digitales y sucesivos cambios argumentales en escenas que serían criticados -y no sin razón-.
De repente, me ha surgido la idea de acercarme de nuevo a esta historia, si acaso una de las más fascinantes aportaciones de la cultura estadounidense al mundo de las sagas, leyendas y demás parafernalia fantástica. Y sigue siendo una historia entrañable y humana hasta en sus defectos. Y lo he hecho a partir de una edición en DVD de la versión original de la misma, utilizada a partir de una remasterización en 1995.
Me surgió la idea de verla en su versión original tras ver
El retorno del Jedi en la última edición en BluRay de 2011. Me disgustó ver tanto cambio absurdo en la que considero una de mis películas favoritas de todos los tiempos que me pareció que Lucas la ha dejado irreconocible. Luego descubrí que tras casi 20 años de ediciones especiales y múltiples retoques muchos aficionados critican esos cambios y reivindican la versión que se estrenó en los cines hace más de 30 años.
Lucas hizo demasiados cambios, acaso para experimentar de cara a la segunda trilogía, o para completar la visión original que tuvo de sus películas en los años 70 y entonces no pudo concluir. No negaré que cambios como poner algún que otro bicho fantástico, otro guardia imperial o remasterizar algún que otro paisaje pueden haber sido interesantes. Pero otros que ya iremos mencionando con cada reseña me parecen a cada cual más insustancial e imposible.
Empecemos por este Episodio IV (aunque para mí siempre será La Guerra de las Galaxias a secas, o el verdadero Episodio I). Lo cierto es que en su versión original sigue siendo suntuosa y espectacular aunque se noten las limitaciones o las maquetas. Ya desde que uno escucha esa sintonía maravillosa y esa espectacular apertura con esa batalla especial se sabe que va a asistirse a algo grande. Los personajes son una innovación: los entrañables androides con sentimientos y sentido del humor C3PO y R2D2 quizá marcasen precedente. Yo al menos no noto que sean tan secundarios como suelen ser este tipo de personajes. El tierno Luke Skywalker -con una fuerte evocación al Sigfrido wagneriano, aunque Lucas se inspiraría en el cine japonés de artes marciales- que nos produce simpatía e identificación porque será el futuro héroe. O la princesa Leia, una joven mujer dedicada a su pueblo aunque con un fuerte temperamento, lo que también saca su lado más mandón y autoritario; muy irritante en la primera película de la saga. O Han Solo, aquél canalla que nos divierte y conquista con su desparpajo; o el gran Obi Wan Kenobi (que iba a ser Toshiro Mifune, pero que lo rechazó por considerarlo un juego de niños) que interpreta el paternal Alec Guiness (que sigue palideciendo al gran Ewan McGregor en la trilogía moderna), la encarnación del bien y el fuerte y peludo Chewbacca, con un corazón de oro. Hasta ahora no había reparado en el Tarkin de Peter Cushing, pero creo que siendo lo más objetivo posible es la mejor interpretación de la película. ¿Y si hubiera sido él el Emperador y no mi admirado Ian McDiarmid?
Claro que el show se lo roba Darth Vader. Ese villano de color negro con una tétrica respiración y una voz aún más siniestra (el legado de nuestro Constantino Romero en España) que no puedes olvidar una vez que lo ves. Creo que en esta película donde se introduce el personaje es donde mejor reluce su maldad, aunque también es una caracterización que parte siendo un villano de cómic para ser un villano con humanidad en las siguientes películas, aunque salga muy poco. Vader y su hijo siempre serán nuestros heroes fílmicos, los heroes tragicos del cine de ciencia ficción por antonomasia.
Lo cierto es que me interesan más los personajes y las ambientaciones que las escenas de batalla propiamente dichas, aunque estén muy bien. De hecho la Estrella de la Muerte no deja de fascinarnos por su gran ambientación, así como la taberna de Mos Eisley y sus monstruos. Todo brilla en esta película. Aunque curiosamente vemos también los vacíos argumentales que Lucas intentaría tapar en las futuras películas y en la saga moderna (las mentiras de Obi Wan sobre el origen de Luke o la última vez que Vader y Kenobi se enfrentaron delante de "su maestro") o los interrogantes que se plantearía la gente en 1977 ¿Darth Vader es un robot? ¿Se quedará Leia con Luke? Yo me las planteé siendo un niño.
Ah, y la música de John Williams que le da a la película un lenguaje operístico.