Abdallo escribió:
Estoy hablando de re bemoles. Por supuesto que Del Monaco tenía el do sobreagudo. El re bemol es otra cosa y no lo tenía, algo perfectamente comprensible con esa voz tan pesada. Las incursiones de Mario en el repertorio lírico fueron disminuyendo paulatinamente a medida que sus Otellos eran más frecuentes. No olvidemos que Del Monaco es uno de los pocos tenores en la historia capaces de alternar Otello y Lucia en una misma temporada.
Si, en efecto, y en ese Trovatore se marca un Re bemol imponente en el trío del primer acto.
Lo de Mario del Monaco entre 1948 y 1954, esos años, eso es indiscutible desde todos los puntos de vista. Con la cima de 1951, donde cantó la Aida con Callas, la Manon con Petrella, el Otello con Taddei y no sólo, pero ahí es nada. Prácticamente desde sus primeras grabaciones de estudio (Donna non vidi mai, O paradiso y el Improvviso como mejores exponentes) en 1948 hasta esa Fanciulla con Mitropoulos del 54. A partir de ahí, teniendo maravillas ya deja de ser el mismo. Para mi gusto, claro. En los momentos más heroicos o expresivos sigue imponente, pero cosas como O tu che in seno agli angeli, el Quello che tacete o las sutilezas que requieren algunos pasajes de Andrea Chénier, ya no se las vuelvo a escuchar. Una pena, porque fue justo en 1955 cuando empezó con la mayoría de sus grabaciones de estudio de óperas completas.
Queda la Aida de 1952, que pese a Erede (que pesa, pesa, pero no tanto como de costumbre), con un reparto estelar (Tebaldi y Stignani) y muestras de la mejor versión lírico-spinto de Del Monaco (como el final del primer acto).
El Otello de 1954, en la Scala con Warren y Tebaldi y dirigido por Votto, pese a una calidad pobre en el sonido es, me parece, su interpretación más completa y contenida, junto al de 1958 de nuevo con Warren, y Rysanek como Desdemona.
PS: estoy escuchando

Lo vi hace tiempo en el blog del sr. Gino, pero me parecía un poco pronto. Me está gustando mucho, pero creo que aún no le saco todo el jugo. No por la calidad, sino porque no tengo tan trillada la vocalidad wagneriana como para relamerme de gusto con cómo la encarnan estos monstruos. Es como cuando escuchas a Pertile en Verdi, te gusta, lo escuchas tres años después cuando tienes chopocientasmil versiones en tu cuerpo con un ideal de cómo debe cantarse que mezcla lo mejor de cada una, y vas y ves que él lo hace así pero tú no te dabas cuenta. Pues me veo que estoy en la fase de no darme todavía cuenta. Al tiempo.