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El Madrid volvió a hacer una primera parte vacía, sin juego, sin intensidad, sin apenas nada, con los once jugadores paseando por el césped.
Jugando a ese ritmo, se puede marcar algún gol en una jugada aislada o en una genialidad de algún jugador, pero lo normal es que no lo hagas, y encima te puedas meter en problemas, como sucedió ayer, con Pepe mirando el remate de Aduriz, y la estirada casi en cámara lenta de Iker. El Madrid de la primera parte, no será campeón de Liga, ni de Champìons. Es más, tendría serios problemas para ser cuarto en la Liga BBVA.
Se mejoró en la segunda, especialmente en el primer cuarto de hora, y el Madrid hizo méritos para meter algún gol, pero es que últimamente nos ha abandonado también la puntería, y hasta la suerte, como en un remate de Bale casi desde el centro del campo, que habría sido un golazo impresionante, pero se estrelló contra el poste con el guardameta del Athletic batido.
Ayer hubo jugadores como Kroos o Benzema que estuvieron realmente bajo mínimos. Hace falta refrescar al equipo, intentarlo en algún partido con Jesé como titular, a ver como responde, rezar para que Modric coja la forma a la velocidad de la luz, hasta dar algún descansito a Kroos, que bien ganado lo tiene el hombre. Por lo menos, no jugó Khedira.
Pero lo más importante es desterrar esas horribles primeras partes, donde el equipo recuerda al que se hundió en los últimos partidos de La Liga 2003-2014.
En fin, ahora viene una semana que debería propiciar la recuperación con dos partidos ante el Schalke y el Levante en casa, para conseguir buenos resultados, para construir confianza, y visitar después el Camp Nou con mejores sensaciones que las que tenemos ahora. Todavía dependemos de nosotros mismos en la Liga, y en la Champions. No hay nada perdido.
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