Un duelo, en mi opinión, bastante igualado el de esta ronda (a pesar de las votaciones, que se están inclinando abrumadoramente en una sola dirección)... Lo digo por la calidad de ambos contendientes, que me encantan.
Didur fue uno de los más versátiles bajos que haya dado la historia fonográfica, pero no tuvo la difusión de otros colegas, de modo que es mucho menos conocido por el "gran" público. Y ello a pesar de haber sido toda una estrella en la MET, donde cantó durante 25 años. Allí interpretó el primer Boris Godunov --en el estreno norteamericano de la ópera en 1913--, y fue el creador en Nueva York de papeles para tres óperas puccinianas:
La fanciulla del West (Asby),
Il tabarro (Talpa) y
Gianni Schicchi (Simone). Didur era dueño de una hermosa voz de bajo, con bello timbre, sonido homogéneo, pastoso, bonito color, gran extensión (cantó también papeles de barítono) y enorme habilidad para las agilidades (lo que es bastante raro en este tipo de voces). Fue un intérprete sensible y preocupado más por el aspecto vocal de sus interpretaciones, que por el dramático (al contrario que otros colegas como Chaliapin o Christoff), pero ello no quiere decir, ni mucho menos, que descuidara lo expresivo de sus personajes. Desgraciadamente, su privilegiado instrumento sufrió un desgaste precoz que se hizo evidente desde finales de los años diez y que le obligó a ir asumiendo roles de menor categoría y empeño dramático y vocal.
Aquí le tenemos interpretando la
"Serenade" de Mefistófeles, en el
Faust de Gounod (en italiano, como se hacía en la época). Se trata de una interpretación muy áulica y señorial, más intimista y recogida que otras versiones y de una factura impecable.
En el siguiente vídeo podemos escuchar al bajo polaco como el Don Basilio de
Il barbiere di Siviglia, interpretando una
"Calunnia" de manual: el texto, que está dicho con mucha gracia, queda perfectamente escanciado y se entienden todas y cada una de las palabras (al contrario de lo que ocurre con otros intérpretes que confunden embarullamiento con
agilità). Véase que el uso de las dinámicas es estupendo, produciéndose una intensidad creciente hasta llegar al clímax en los dos impresionantes
"come il colpo di cannone", que suenan rotundos, timbradísimos y perfectamente cubiertos. El ascenso a la franja superior es impecable (era precisamente una de las grandes cualidades de Didur) y queda perfectamente demostrado en el remate del aria, con la emisión de un epatante sol natural que nos deja sorprendidos (aunque hay lo que parece ser un pequeño golpe de glotis --¿o es un fallo de la grabación?-- que afea un poco el cierre). La pieza está llena, por otro lado, de
abellimenti sabiamente introducidos por Didur que dan gran riqueza y variedad a la interpretación: la
volata de la primera frase
("La calunnia"), el falsete de efecto cómico en
"s'introduce", el ascenso en
"avvilito", la eficaz alternancia entre canto
legato y
staccato...).Y no pongo más ejemplos, porque creo que van a resultar innecesarios (dado cómo van las votaciones). En este sentido, pienso que a Mark Reizen no hace falta presentarlo...
Por todo ello, porque ambos intérpretes me gustan muchísimo y porque no creo que el bajo polaco merezca la enorme paliza que va a recibir (como le ocurrió al pobre van Rooy) entrego mi voto al gran ADAMO DIDUR.