Unos cuantos vídeos promocionales (a favor de GORR) para animar el cotarro...
Aquí como Éboli (piedra de toque, en mi opinión, para las intérpretes de la cuerda). Se trata de una interpertación estupenda, aunque tampoco aporta grandísimas novedades o sutilezas, pero que sirve para mostrar la riqueza y gran amplitud del instrumento que poseía la belga, moviéndose con igual comodidad por la zona grave que por la aguda (que resuelve con gran limpieza).
En esta otra pieza --una de mis favoritas de todo el repertorio mezzosopranil-- el idiomatismo es irreprochable. Por otro lado, la pastosidad del sonido y el color de la voz contribuyen a acentuar la sensualidad del pasaje. La compañía de Del Monaco --voz ancha, viril, heroica, oscura-- ayuda, por supuesto, a la mezzosoprano belga, ofreciendo un rico contraste tímbrico...
Aquí en el sensacional diálogo entre Wotan y Fricka, del segundo acto de
Die Walküre. La señorial y expresiva diosa de Gorr se opone al imponente y grandioso padre de los dioses del canadiense London.
Gorr también fue una estupenda Ulrica. Le faltaba, quizá, algo de "abisalidad", pero la limpieza y elegancia del canto resultan irreprochables. La amplitud del instrumento vuelve a quedar certificado en todas las tesituras. La versión, con todo, es algo aséptica (aunque yo creo que es un problema, más bien, de la dirección orquestal).
En el siguiente vídeo podemos escucharla en el bellísimo e imponente monólogo de Charlotte, del
Werther massenetiano. La opulencia de la voz, la riqueza del sonido, la seguridad en la emisión resultan magníficos. Por otro lado, la intérprete hace una construcción dramática del personaje con muchos quilates y ofrece una versión de gran intensidad expresiva que poco (o nada) tiene que ver con las flébiles y blandurrias intérpretes que solemos encontrarnos hoy día en el personaje. El despliegue de medios (riquísimos) resulta abrumador.
Aquí como la terrible y siniestra Ortrud en la dificilísima, exigente y furiosa pieza
"Entweihte Götter!", en la que la pagana consorte de Telramund da rienda suelta a todo su furor. Vean con qué facilidad y limpieza soluciona los complicados ascensos a la zona aguda y cómo arranca la pieza de un solo aliento.
Volvamos al repertorio italiano. En este caso como la Azucena de
Il trovatore. Veámos cómo soluciona la belga su impresionante confesión del acto II (aunque sin la ayuda del tenor en este caso, pues el fragmento pertenece a un disco de arias). Vemos que Gorr se apoya, sobre todo, en sus privilegiados medios (carnosidad, riqueza de armónicos, amplitud de sonido, magnífica proyección), más que en un exceso de
pathos (el personaje tampoco aparece excesivamente alucinado, como hacen otras cantantes) o en una marcada
italianità del pasaje (que, pese a todo, no deja de estar ahí). De este modo, la lectura resulta muy elegante, bastante ortodoxa en lo canoro y muy conmovedora desde el punto de vista dramático.
Y aquí ofreciéndonos una extraordinaria lectura de
J'ai perdu mon Eurydice, de Gluck. Una versión llena de dramatismo e intención expresiva. La exposición del recitativo me parece magnífica. Y lo que sigue es aún mejor... Un cambio de registro que muestra la enorme versatilidad de Gorr.
Otro de los grandes papeles de la Gorr fue la princesa Amneris, de la
Aida verdiana. Aquí la tienen interpretando la escena del juicio
("Ohimè!...morir mi sento! Oh! chi lo salva?") en el acto IV. Expresiva a más no poder y con unos graves perfectamente apoyados y emitidos en esta página de dolorosa reflexión y conflicto interior para la vengativa princesa egipcia.