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Fui anoche al primer reparto. Octavillas? Yo no las vi. Pudiera ser que las hubiera y yo no me hubiera enterado, pero ni yo ni mi acompañante vimos nada de eso. Estábamos en platea (por donde estaba Moral). El que no sé si estuvo es Amón, porque no fueron dieciocho does de pecho, ya que no la repitió desde el principio, sino desde el Pour mon âme! Estoy bastante de acuerdo con lo que se ha dicho de Camarena. Canta muy bien, sin defectos, pero sin fuerza, sin gracia, es anodino, su calidad sólo la percibiría quien estuviera muy atento. Eso en el canto normal. En sus agudos, ya es otra cosa. El timbre -bonito pero no sexy- no lo desnaturaliza al subir, pero le da un brillo estupendo, el ataque es perfecto, seguro, sin titubeos, el sonido gloriosamente redondo, magníficamente sostenido, la potencia es enorme, y todo eso sin ninguna estridencia, sin raspaditas, sin hilillos colgando, con naturalidad. En fin, extraordinario. Merece ese bis. Menos se mereció en el Rigoletto que sí parecía decidido de antemano no por el público sino por cantante y director. Que se quisiera volver a oír esas plenitudes, es comprensible. Un señor detrás mío sollozaba. Abajo no vi apenas que se pidiera la repetición, simplemente se braveó mucho y firmemente. Eso sí, después del bis el teatro se puso en pie.
La Kurzak canta realmente mal. Eppur si muove! Claramente peor que la Rancatore, pero si no convence, vence. Al final uno se pone de su parte porque su personaje es formidable. Yo no la veo sosa o aburrida. Pero con los agudos no tiene nada que hacer. Estropeó malamente el Il faut partir, pero hay algo de animal escénico. O, si quieren, quiten el adjetivo.
El Sulpice de Spagnoli? Suficiente, mucho mejor que el Cansino. Y sí, la Podles está hecha una ruina. Pero mejor que la otra. Se reservó mucho y se limitó a cantar su aria di sortita. El instrumento, aún en ruinas, conserva alguna grandeza.
Campanella ... Sí, falta sal. No sé que pasa. Pero no creo que deba decirse que está mal, no nos pasemos.
Operita, dicen algunos. Comedia musical, dicen otros. Pues miren, yo he subido bastantes puestos en mi escalafón particular a la Fille. En lo esencial, me mantengo: música magnífica con un papel sensacional, eso siempre lo he pensado. Pero si antes creía que como ópera naufragaba por falta de arquitectura y por la gruesa capa de humor casposo, ahora ya no lo veo así. Ahora me parece que tiene una arquitectura suelta, ligera, más moderna en definitiva. No es el engranaje de L'Elisir. Y al final, hasta me hace gracia! Está llena de sustancia. Me quedo con la idea de que si Donizetti sólo hubiera compuesto esta obra, sería conocido y habría un cierto culto en las camarillas habituales por ese gran autor malogrado (gustan mucho a las camarillas habituales los autores que han hecho poco, la abundancia se ve como un defecto).
No olvidemos que pide una intérprete extraordinaria (Tonio en realidad no es un gran papel; mucha acrobacia, pero es un papel corto y pasivo). Camarena no basta, lo que hemos oído es una sombra. Una representación de La fille por alguien capaz de llevar alto el estandarte todo el tiempo, tiene que ser inolvidable.
Y no olvidemos que al principio del A2 se anticipa con clarividencia el canto del siglo xx. Viva Donizetti!
No es gracioso eso de 'Me voici, me voici, militaire et mari'?
El vestido de Tonio está inspirado en el Tío Aquiles, que recordarán los mayores del foro.
_________________ Et O ces voix d'enfants, chantant dans la coupole!
Última edición por Baldassare el 08 Nov 2014 20:19, editado 1 vez en total
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