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Lo que yo digo es que una representación de ópera es en la actualidad un acto cultural y artístico de carácter muy excepcional, que se da muy pocas veces en muy pocas ciudades del mundo y que cuesta mucho dinero a los espectadores, las autoridades culturales y los patrocinadores, y se recibe como tal acto excepcional. Cuando uno quiere simplemente entretenerse, se enciende la tele, se mete en un foro de internet (¡ay, cuánto sufrimiento y que poco entretenimiento a veces) o se va al cine (que al final será más caro que la ópera). Cuando no habían estas alternativas, el teatro era el entretenimiento de la gente, seguramente los ricos veían ópera y los pobretones variedades, pero el planteamiento del espectador era diferente... los ricos iban a la ópera a hacer sociedad, a lucirse, a hacer negocios o a pegarse revolcones en los reservados... y de vez en cuando escuchar, ahora esto se hace en el palco de los equipos de fútbol de primera división.
Supongo que la ópera, que es de por sí un espectáculo caro, siempre ha sido subvencionado por alguien, ya sea un príncipe, ya un estado. Creo haber leído por algún lado las quejas de Verdi en la poca implicación del estado italiano en subvencionar la Scala, que ya por entonces era deficitaria. Pero como era un entretenimiento (artístico) y no Gran Cultura como la entendemos ahora, los compositores estaban obligados a hacer música que gustase al público, no pasa como ahora, que puedes hacer una cosa con "ruiditos" (creo que es frase de Tip) y aunque sea abominable o inescuchable, igual consigues que el Mogul Cultural de turno, el Mortier que toque, te lo programe...
Cuando voy a ver mis primeros Wagner en directo yo sí que asisto como un peregrino que se inicia en los ritos de Eleusis, y las decepciones que me llevo (como el Parsifal giratorio) son de órdago, pero me divierte cumplir con el ritual: me cojo la tarde libre, aprovecho para comprar el traje nuevo, zapatos brillantes, el libreto leído, audiciones previas, alguna conferencia, instrucciones de los foreros... obviamente veo media docena de óperas al año y una sola de Wagner y me gusta darle un cierto empaque, supongo que si viera treinta o cuarenta representaciones anuales, sería diferente.
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