Estuve en el estreno pero no he podido escribir hasta ahora. Función del montón en general.
María José Montiel se llevó la función de calle porque tampoco estaba muy difícil la cosa. Estuvo a AÑOS luz del resto del reparto. Demuestra que es una buena cantante y que conoce el personaje. Técnicamente es eficaz y la voz es hermosa. Si bien he tenido la sensación de que puede rendir aún mejor en el personaje; no sé si es porque era el estreno, o simplemente porque como todo el resto no funcionaba bien, pues inevitablemente te vienes un poco abajo. Se puede mejorar como actriz, pero con ese montaje no me extraña... Con todo, el notable no se lo quita nadie; y hoy día no se me ocurren cinco Cármenes mejores que ella, pero sí quince peores.
Ni una palabra sobre el impresentable Don José de Ferrero, sin duda alguna una de las cinco peores actuaciones que haya visto en mi vida en un teatro de ópera. Vocalmente está desbordado por todos lados, por decirlo suavemente. Cuela más o menos en el centro, pero los extremos o se le estrangulan o no se le escuchan... La sensación constante de que va a romper en cada momento es un suplicio, y el FALSETE (sí, falsete) que mete en el aria de la Flor no es de recibo, sencillamente. Y como actor es malísimo no, lo siguiente. Mal, muy mal.
No me termina de convencer Sabina Puértolas, de voz hermosa pero bastante engolada, y metida en un terreno más lírico del que debería ser su habitat natural. Posiblemente la mejor actriz del reparto.
Me decepcionó (más aún después de su buen White hace unos meses en este mismo teatro) Rubén Amoretti en ese Escamillo tragadete, tragadete...
Contra todo pronóstico, muy buenos los secundarios: estupenda Frasquita de Isabel Rodríguez (que me gustó más que Puértolas...), muy eficaces Nogales, Atxalandabaso y Rubiera. El difícil quinteto del segundo acto fue de lo mejor de la noche. Los dos soldados, sin embargo, para olvidar rápidamente.
Suficientes los coros y discreta la orquesta a la que la Maestra Yi-Chen-Li (obviamente Maestra Titular del Teatro Chino de Manolita Chen

) no supo imprimir el necesario brío: todo lento, caído, pesante y pasado de decibelios.
Soy público de teatro y admiro profundamente a Ana Zamora, que suele dar espectáculos IMPECABLES cuando dirige teatro con su compañía Nao d'Amores. Por eso llevaba el listón muy alto, porque sé que si esta señora quiere puede dar lo mejor. No pudo, no supo o no quiso, pero este montaje es completamente errático. Cutre, sin dirección de actores, pretencioso (¿cuál es el nexo simbólico que se intenta establecer entre Micaela y Carmen y nunca termina de aclararse?) y lleno de lugares comunes. Por supuesto, con muchas entradas por la platea, que es algo que en el teatro de texto se lleva mucho (pero que en la ópera me molesta...). Anacronismos a cascoporro: Micaela va a la sierra escotadísima, en traje más propio para recoger un Goya que para ir a la sierra de noche, Carmen dice que va a bailar en honor de Don José pero no baila, Escamillo entra en el paseillo de la corrida de toros con Carmen del brazo (¿en qué paseillo a un torero se le permite llevar acompañantes que no son de la cuadrilla?)... y podría seguir. Hay también en el cuarto acto un momento Yllana para echar a correr. Ah, y el vestuario sencillamente horrendo. E insisto, esta señora en teatro es MUY buena. Si esto no le funcionó es porque no le salió de las narices.
En fin.