Y ahora un ejemplo de lo que les digo:
Las diferentes condiciones en que se hicieron los registros condicionan, en parte, la correcta apreciación (de hecho, la versión de MacNeil es en directo, pero se oye muchísimo mejor). Además incluye el recitativo --muy bien expuesto--, cosa que se ahorraba el italiano. Pese a todo creo que podemos sacar algunas conclusiones.
Las voces, para empezar, son bastante diferentes: más clara, soleada y luminosa la de Stracciari (a lo que, quizá, contribuye el propio sistema de grabación); más oscura y contundente la de MacNeil. Ambas bellísimas, timbradas y viriles. Ideales para el personaje, un individuo que no ha de dejar de comportarse aristocrática y señorialmente, por malvado, rencoroso, vengativo y recalcitrante que sea.
La exposición del
cantabile también tiene sus diferencias (lógico): Stracciari nos ofrece una versión más elegíaca, morosa, intimista y recogida (a lo que contribuye su timbre más lírico), con un juego de dinámicas más variado
(rubati, diminuendi) y una línea de canto más grácil y donosa (por ejemplo, los diferentes adornos que recorren su lectura, destacando las dos graciosas
acciacature en
"amore un dardo" y
"mio favor", señaladas en la partitura, y el fenomenal calderón que también dibuja de modo maravilloso, haciendo un ligado impresionante en
"favor-sperda il sole". Macneil, aunque no es tan sutil e imaginativo como Stracciari (no obstante se marca un impresionante
"diminuendo dolce", indicado en la partitura, en la primera repetición de
"la tempesta del mio cor"), sin embargo canta toda el aria con la voz recogida y un tono áulico evidente. Su instrumento, más voluminoso, responde muy bien a la indicación
"con espansione" de
"Ah! l'amor, l'amore on d'ardo...", aunque se muestra algo más torpe en las agilidades. El comienzo del italiano es algo flojo, mientras que en MacNeil suena rotundo y con mayor autoridad. Por el contrario, en el cierre del aria Stracciari se muestra muy precipitado y heterodoxo --aunque hace de un solo aliento la frase
"un sol guardo-La tempesta"-- antes de la
cadenza final, mientras que Macneil es respetuoso con lo escrito. Pero, en términos generales, y aunque el norteamericano está fenomenal también, no llega a la sublime altura del italiano.