angelparsifal escribió:

No sabía si ponerlo en el hilo de placeres culpables, pero lo cierto es que esta versión me ha gustado muchísimo.
La versión es heterodoxa a más no poder y siempre dependiendo de la particular visión de Currentzis pero no puede decirse que sea aburrida. Estas Bodas tienen chispa, rapidez, energía. La obertura es un ejemplo claro. En contra el poco volumen de la orquesta, que no favorece mucho a la cuerda, entre otras cosas. Aunque a mí me gusta el sonido de la orquesta MusicAeterna...
Los intérpretes suenan muy bien en disco y hasta me gustan las florituras que no están en versiones más tradicionales de la partitura. Otra cosa es que estas voces suenen mejor o incluso si tienen algún sonido en escenarios grandes. Una lástima no poder ver en vivo a Alexei Bondarenko, el Fígaro de esta versión, que está estos días en el Real.
El Coro de la ópera de Perm igual que en las funciones de The Indian Queen: celestial, maravilloso.
Por ello, puede decirse que es una versión de director de orquesta. A mí me parece que la dirección de Currentzis es genial aunque sea muy controvertida.
Llevado por la curiosidad, la estoy escuchando ahora mismo. No cabe duda que Currentzis tiene personalidad, aunque parece decantarse por una dirección excesivamente "prusiana" en cuanto a ritmo y énfasis, que puede llegar a pecar de monotonía. A su favor, en cambio, el buen sonido de la orquesta, muy nítido y transparente, y el realce tímbrico de los instrumentos. Los cantantes no son tan horrorosos como hacía suponer el reparto, lleno de nombres bárbaros y abstrusos, aunque con el micrófono en el hocico todo el mundo parece estupendo. Habría que escucharles en directo a ver si llegan más allá de la file siete. La guinda la pone la inefable Simone Kermes, la supuesta estrella del elenco. Su carta de presentación ha sido un
Porgi amor aéreo (por la cantidad de aire que desparrama), fuera de estilo (parece un aria de Haendel mal cantada), con una línea vocal empalagosa (portamento va y portamento viene), llena de notas fijas, y una acentuación ñoña y ridícula de niñata pija. Una joya, vamos.
Aclaro que sólo voy por el acto segundo, así que todavía puede haber sorpresas

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