Orquesta y coro del Teatro alla Scala, año 1928.
AIDA
https://www.youtube.com/watch?v=jHIOJueuXPACarlo Sabajno (y compañía, como me indicó en su momento el sr. Tunner y lo he confirmado con otras referencias) dirige la que posiblemente es la mejor versión de estudio de esta ópera, para mi gusto. Como he pasado más tiempo arreglándola que otra cosa, no la tengo tan estudiada a nivel artístico, pero hay varias cosas que merece la pena señalar.
La primera es que, en líneas generales, si ustedes conocen otras de las famosas grabaciones de la minigramophone italiana, esperarán lo de siempre: un reparto desequilibrado con un grandísimo solista, uno totalmente de serie B y el resto normalitos, y una orquesta que suena como dentro de una tinaja. Pues esta no.
Aunque el reparto, más allá de Pertile y Minghini-Cattaneo, no sugiera gran cosa, lo cierto es que la ofrece. Giannini compone una de las Aidas más peleonas de la discografía. La voz es ancha, oscura, timbrada, sin perder sus cualidades en el agudo, y los graves un sueño para cualquiera que haya visto la ópera en teatro recientemente. El arrojo interpretativo que destila aleja a su personaje de la larga tradición de Aidas frágiles que más parecen una Liù que una princesa esclava, enamorada pero orgullosa. Con ese dominio del registro grave se permite mostrar la oscuridad y los remordimientos del personaje a unos niveles que pocas lo han hecho (el "ma dimmi, per qual via eviterem le schiere degli armati" es quizá el mejor ejemplo). En la misma línea acomete "O patria mia", mezclando nostalgia con una rabia contenida (el "non ti vedrò mai più" antes del Do) que humaniza el tono elegíaco casi celestial que suele imprimirse a esta pieza. El dúo con Amonasro es sencillamente magistral. Todo esto (y el ENORME) Pertile convierten "O Terra addio" en un auténtico dúo de amor, más al estilo (desde el punto de vista dramático) de un "Vicino a te" que de un melancólico adiós a la vida. No deja de ser una interpretación peculiar, pero a mí me gana.
Giovanni Inghilleri compone el Amonasro más regio de la discografía. Mantiene toda la nobleza del personaje, que en la voz de otros parece un caudillo bárbaro vengativo y aquí sin embargo su caracterización hace entender perfectamente el carácter de la Aida de Giannini. Son tal para cual. Magistral, imperativo y altivo en el dúo con su hija, que se doblega sin perder un punto de su dignidad. Frente a ellos, cualquier Radamès podría parecer un guiñapo sacudido por semejantes temperamentos.
Pero no Aureliano Pertile. Nos encontramos ante la que posiblemente sea la mejor grabación de este grande entre los grandes. La voz es heroica, vibrante, con la rotundidad de la que carece en sus registros de juventud y un squillo descomunal en los agudos. Y sin embargo, es capaz de alcanzar las más altas cotas de patetismo y melancolía (O Terra addio) sin por ello aligerar la emisión. Acentúa como quiere y donde quiere, de forma personalísima y brillante (por ejemplo, en "Ebbene, a te per prigionieri etiopi vita domando e libertà" sabe sonar imperativo sin un ápice de la chulería en la que es fácil caer. Por otro lado, prácticamente entra en shock al descubrir la traición de Aida -"sogno, delirio è questo"- sin aspavientos ni 'efectos veristoides'

). Desde el minuto 1 caracteriza al héroe (quizá un poco excesivamente en Celeste Aida) para ir mostrando cómo progresivamente se desnuda de sus laureles y armaduras hasta convertirse en el hombre, culminando la transmutación con ese diminuendo final ("si schiude il ciel") en el que termina por consumirse cual Isoldo verdiano. Una absoluta cumbre canora e interpretativa desde todos los puntos de vista (en un personaje que además ofrece más posibilidades expresivas que su Manrico, por otra parte también antológico).
Irene Minghini-Cattaneo hace de "Aida". Nada que ver con las terribles víboras de las Zajick, Domínguez y compañía (ojo, me refiero a la intepretación, a mí estas dos me parecen formidables); esta Amneris se consume de amor contrariado mucho más que de celos. Ya desde el dúo con Aida es mayor su miedo a que Radamès no la ame que su odio a la esclava. Genial el acento de desesperanza en la frase del tercer acto "Traditor...", y sobre todo (sin obviar el dúo con Radamès) su abandono y serenidad acompañando el dúo de amor de Aida y Radamès.
También destacables los dos bajos, especialmente el Ramfis de Manfrini. La dirección me gusta, que no es poco, aunque tampoco se abandona demasiado en algunos momentos que podrían requerirlo (O patria mia, O Terra addio). La escena final del Acto II, muchísimo mejor de lo que podría esperarse de una grabación de esta época.
Lo dicho, no me enrollo más entre otras cosas porque aún no he tenido ocasión de disfrutarla en condiciones. Además, que cada uno se ponga lo sinestésico que quiera, yo sé que mis análisis son de todo menos objetivos. ¡Que disfruten, con suerte!