Nilsson: Una voz única por volumen, timbre, belleza y metal, capaz de sobrepasar cualquier orquesta. Una técnica superlativa, un control total, una increíble capacidad para, con ese centro, ir al agudo con un desahogo, squillo y fulgor deslumbrantes.
Si analizamos sus grandes papeles: Brunilda, Isolda, Elektra, Tintorera, Lady Macbeth, Turandot... en todos probablemente esté entre las 5 primeras, pero tiene seria competencia en todos ellos.
Gruberova: Una fuoriclasse histórica. Difícil escuchar una soprano que domine de manera tan deslumbrante la coloratura, posea un pletórico registro sobreagudo y un dominio total de la regulación del sonido y todo ello con semejantes potencia y proyección vocal. Además, de esa fantasía, esa capacidad para crear magia, para el "más difícil todavía".Como me dijo José Bros en una entrevista, la Gruberova es "una explosión de sonido". Una señora que todo el aire lo convierte en sonido, que es de lo que se trata en el canto.
En sus papeles indiscutibles está la primera o como mucho la segunda, sin más competencia. Además, en el aspecto subjetivo, la he disfrutado 33 veces en vivo y me ha dado una gran cantidad de noches inolvidables de ópera.
Por tanto,
Edita Gruberova in eternum.
