Todavía ando por aquí... ¡¡Vaya horas!!
Esto está que arde... ¡Cuán interesante se ha puesto el concurso...! ¡Y qué emoción...! Pero vamos al tajo...
A mí lo que me pone un poco nervioso es esa voz de chiquilla blandurria que Gigli sacaba a pasear de vez en cuando --a caballo entre la media voz y el falsete más evidente--, y algún que otro sollocito que se podía haber ahorrado. En la
Che gelida manina que estaban aconsejando ustedes comentarios más arriba, por ejemplo, durante el arranque el tenor pone esa vocecilla que digo al principio y que no me gusta nada de nada... Y tampoco me hacen demasiada gracia los diferentes golpes de glotis en las frases
"Chi son e che facio, come vivo, vuole?". Pero aparte de algunos detalles como esos, la verdad es que Gigli cantaba como los ángeles...
Frente a él tenemos al mago de las licencias canoras por antonomasia (con permiso de Fernando de Lucia, claro está), al rey del
rubato exagerado (lo bueno, si breve dos veces bueno), al monarca de los
rallentandi y los filados a tutiplén... Y para muestra un ejemplo:
https://www.youtube.com/watch?v=bhKkuJE2JLcHe de reconocer, con todo, que el instrumento era bellísimo, homogéneo en todos los registros, con un tono baritonal que a mí me gusta más que el del italiano. Impactante su hermoso y esmaltado timbre, solidísimo su
fiato (posiblemente uno de los más portentosos que hayan podido existir, a juzgar por lo que Fleta hacía con la voz), admirable su dominio de los resortes canoros... Pero es que (y siempre hay un pero) en sus interpretaciones habitualmente nos encontramos con una línea vocal en exceso oscilante y llena de fluctuaciones, derivadas de los continuos adornos que el aragonés iba colocando por aquí y por allá. Y ese regodeo en alterar la línea de canto es algo que --como ya señalé muy arriba en este mismo concurso al tener que elegir entre Fleta y otro intérprete--, no termina de satisfacerme del todo y me pone a veces un poco nervioso. Uno agradece el canto imaginativo, el juego con las dinámicas, pero cuando son en exceso..., pues ya se sabe...
Ahora, en ambos casos hablamos de tenores que no tienen absolutamente nada que ver con lo que escuchamos a día de hoy en los teatros, eso desde luego...
Consultaré esta noche con la almohada...

(y me voy, que ya va siendo hora de acostarse).