Alberich el Negro escribió:
Mr. Tunner, confieso que desde hace poco me cuesta un "güevo" leer y entender sus mensajes...

Espero que todo ello no se deba a ningún tipo de dolencia, sino a alguna de las actuales servidumbres tecnológicas a las que nos vemos sometidos de vez en cuando... :
Efectivamente, ha caído en mis manos un móvil de esos nuevos, smartphone o cómo sea y me estoy haciendo con los mandos. Estaba practicando con lo de internet desde el móvil y como ha podido verse, se me da fatal. Ya en casa, he editado para que quede lo mejor posible y prometo no volver a utilizar ese medio más que para mensajes cortos.
Una persona muy sabia me dijo hace tiempo, que en la vida sólo se puede tener una gran pasión a las que se subordinan todas las demás. En mi caso es la ópera y siempre tendrá prioridad hasta sobre el Real Madrid, John Ford y el jamón de Jabugo. Normalmente todo ello va unido a la incapacidad de renuncia y "quererlo todo".
Pero, normalmente, la vida te obliga a elegir y si hay que tener un abono del Real Madrid y con ello privarme de un par de viajes operísticos, la elección está clara: veo al Madrid por internet. De la misma manera, puedo permitirme el jamón hasta la fecha, pero si tuviera que darme a la mortadela para mantener la ópera, lo haría.
Ahora mismo me bajo diariamente a la piscina el libro recopilatorio de todos los escritos de Massimo Mila sobre Verdi. Una joya. En varios pasajes del mismo explica muy bien, no como yo, lo que quería expresar en ateriores mensajes. Pone como ejemplo Traviata frente a la evolución posterior verdiana que llega a Otello y Falstaff. Hasta la trilogía popular, el Maestro basa sus creaciones en el tratamiento de la voz, como es lógico por la herencia recibida del belcanto italiano. Mediante ello, con su sello personal y con los avances desde las óperas de galera hasta la trilogía popular, consigue en Rigoletto o Traviata, (sin olvidar Macbeth o Nabucco) unas obras maestras imperecederas, llenas de verdad dramática e inmensa humanidad (lo que les garantiza la eternidad) casi exclusivamente (aunque no es exacto, escúchese el preludio del tercer acto de Traviata y véase cómo la orquesta describe primorosamente el dolor y sufrimiento de Violetta) por el tratamiento de la voz. Ello es tan legítimo y no es inferior, al que lo logre con un mayor protagonismo orquestal, más profundo uso de la polifonía y armonías más complejas.
El progreso de Verdi como genio, -por eso es tan grande y no se quedó en lo fácil que sería repetir fórmulas-, le llevó a conseguir el "sentido de la instrumentación". Con ello además, se unía a las corrientes presentes en toda Europa (la influencia de Wagner está ahí) de cada vez mayor protagonismo de la orquesta y tratamiento sinfónico de las óperas (en Italia se puede apreciar en el verismo y Puccini), además de un tratamiento de la voz cada vez más alejado de los principios del bel canto. Pero, a pesar de ello, Verdi siempre defendió la preponderancia de la voz, avisó de los peligros de los excesos de la orquesta. Cuando se le preguntó por primera vez por Puccini dijo que tenía talento, pero que debería tener clara la diferencia entre música sinfónica y ópera, porque el viejo Maestro apreció la exuberancia orquestal del genio de Lucca.
El propio Verdi sufrió en Italia a partir de Aida acusaciones de traición a las raíces musicales de su país y haber abrazado el Wagnerismo. Otello nunca ha sido de las óperas más populares de Verdi (Falstaff no digamos, hasta en este foro hay verdianos que la llaman Plastaff

) y en sus primeros años de andadura, le costó quitarse en Italia la etiqueta de ser una obra fruto de la claudicación ante las influencias alemanas y Wagnerianas.