Carl Tunner escribió:
Como decía Celletti, uno de esos escasos cantantes que tienen "la lágrima en la voz"
Una afirmación que define por completo al intérprete, como en esta imperecedera grabación:
http://www.youtube.com/watch?v=KWwOOqhBIh0O Paradiso. 1907.
Creo que la he contado muchas veces, pero no me canso de repetir la anécdota: cuando tenía 12 años y empezaba a descubrir mi afición, había leído en enciclopedias la importancia del napolitano, pero nunca le había oído. Al poco tiempo escuché en la extinta Sinforadio esta grabación y me dejó impresionado. Pero el idilio vino cuando me compré en una tienda de música una añeja cinta de cassette con una selección de sus grabaciones. Desde entonces cada vez que escucho a este hombre siento casi un nudo en la garganta.
Tanta virtud reunida e innata son las que convierten a Enrico Caruso en mi artista, mi músico predilecto, tan sólo por detrás de Richard Wagner. Siendo yo tan wagneriano, entusiasta de la escuela de Viena, tan defensor de la modernidad en la ópera, mi cantante favorito es el gran tenor italiano.
Y siempre que hablo con un napolitano me entusiasmo cada vez que les digo que su ciudad es la de mi artista favorito, Enrico Caruso. Y me encanta que les suene, incluso a los más jóvenes.
Me da pena no haber podido votar a Plácido. No obstante el problema que percibo en él es que pese a sus virtudes (sus grabaciones de los años 70 o su monumental Sansón en DVD en 1981 nos lo muestran en su esplendor) es que siempre que le escucho no siento al personaje (como Callas en Tosca, como Chaliapin en Boris o como Melchior en Lohengrin) sino a Plácido Domingo. Con todo, ver a Domingo es, en cuanto a fama, como ver al gran Caruso un siglo atrás. Grandes.