He estado escuchando esta tarde una grabación del reciente
Roberto Devereux donizettiano que se ha ofrecido en versión de concierto, dentro del Maggio Musicale Fiorentino. El cuarteto protagonista lo formaban: Mariella Devia, Celso Albelo, Chiara Amarú y Paolo Gavanelli. Lo primero que salta al oído es que la señora Devia juega en una liga completamente diferente a los otros tres, y no porque le haya tocado en una rifa, sino porque controla eso que se llama cantar “sul fiato”, que consiste en que el sonido esté perfectamente sostenido por el riguroso control de la columna de aire, y como resultado de ese supuesto milagro lo que surge es un sonido redondo, puro y limpio, un canto terso (porque la voz flota), ligadísimo (porque todos los sonidos están en la misma posición), y con capacidad para juegos dinámicos, expresivos, de intensidad o de cualquier otro tipo que a la fantasía del intérprete se le ocurra. Los otros tres, en cambio, practican el
tótum revolútum habitual en la mayoría de los cantantes de las últimas generaciones

.
Para los 66 años acabados de cumplir que cuenta Mariella Devia, la verdad es que la voz se mantiene con bastante frescura. Se nota algo de aspereza en el sector agudo (inteligentemente, la cantante renuncia a dar los sobreagudos en punta), pero el centro suena morbidísimo, aparte de que ha ganado sustancia y hechuras con respecto al pasado. En el grave (aquí bastante exigido) sale del paso como puede, intentando mantener la compostura. Los mejores momentos se dan en los andantes de las escenas solistas y en el dúo con el tenor, por la suavidad de los ataques, los sonidos vaporosos y envolventes, y el prodigioso legato. En cambio, los momentos de mayor intensidad dramática (final del acto segundo), como le suele ocurrir a la mayoría de intérpretes del papel, le sobrepasa por falta de amplitud de arcada y de anchura en los cimientos vocales. Mejor van las cosas en la escena final, calibrada con mucha sabiduría. También es evidente que el hecho de haber desplazado el centro de gravedad de la voz hacia la zona media, le ha hecho perder algo de efervescencia en el manejo de la coloratura brillante, como se demuestra en la cabaletta del primer acto. En cualquier caso, con todos los pros y los contras, creo que es difícil hoy en día encontrar una Elisabetta mejor cantada que la que propone la señora Devia.
Albelo creo que debuta el papel, y como siempre pasa con él, se tiene la sensación de un canto a la buena de Dios, con cosas positivas, regulares y malas, según sopla el aire. El papel no le permite sus desahogos en la zona alta que tanto entusiasman a sus seguidores, y por tanto su prestación queda un tanto borrosa. Aparte de sus habituales recursos nasales y sonidos abiertos, parece haber adquirido otros vicios que afean continuamente el discurso musical. Por ejemplo: la susticuión de la vocal U por la O, cada vez que aparece en zona conflictiva, o el extraño efecto que hace con las consonantes nasales (particularmente la N). Chiara Amarú es otro ejemplo más de soprano camuflada de mezzo, o incluso contralto (creo que tiene en repertorio Malcolm y Arsace), una de esas típicas voces sin sustancia, artificiales, de sonidos famélicos y entubados, y que además a medida que asciende se va cargando de tensión y de vibrato. Por último, el Nottingham lo canta Paolo Gavanelli, que todavía al parecer sigue dando tumbos. Empezó a cantar con Farinelli y todavía no ha aprendido el oficio. Siempre ha sido uno de los mejores ejemplares de “barítonus caninum”, y donde hubo siempre queda. En un alarde de ingeniería, ahora también ha aprendido a “cantar bajito”, pero en cuanto puede deja salir el ogro que lleva dentro, como ocurre en el dúo con su consorte, donde se encuentra en su salsa, lanzando alaridos, acentos torvos y sonidos fibrosos, cuando no directamente roncos. Por si no ha quedado claro, es un absoluto horror.
Paolo Arrivabeni aporta una dirección rumbosa pero sin alma. Agradecida para los cantantes pero sin sacar ningún partido a la obra en cuanto a tensión dramática, romanticismo, climas, caracterización de personajes o situaciones. Lo mejor, que la obra se interpreta completa, con las variaciones, las cadencias y las repeticiones de rigor.
Algunos ejemplos de lo comentado.
La diferencia entre el canto "sul fiato" y el "tótum revolútum" (y que conste que Albelo no está del todo mal, pero se ve que es "otra cosa")
DivShare File - Dúo.mp3El mejor momento de Albelo durante la función, pero con esa sensación siempre de cantar en plan compadre.
http://www.divshare.com/download/25581214-d72Los vicios comentados en cuanto a vocales y consonantes. En el primer ejemplo, la frase
Tu, svenar mi dei, se convierte en
TO svenar mi dei. Y en el segundo ejemplo, obsérvese el efecto que hace sobre la N, primero sobre la palabra
accento, y luego en
mentir.
http://www.divshare.com/download/25581266-8ca http://www.divshare.com/download/25581267-415Y por último, un Gavanelli desatado y a punto de zamparse a su esposa.
http://www.divshare.com/download/25581273-7ec