Asesinos en serie, de Robert K. Ressler (y Tom Shachtman), Ariel, Barcelona, 2005.

El autor, militar y agente del FBI ya fallecido, fue uno de los mayores y más reputados especialistas en el estudio de este tipo atroz de delincuentes, además de una figura decisiva en el desarrollo de la técnica de perfiles psicológicos (tan importante para enfrentarse a los asesinos múltiples). A él se debe, por ejemplo, la acuñación del término
serial killer --que tanta fortuna ha tenido posteriormente--, así como la creación y posterior organización de ciertos departamento especializados del FBI (como la Unidad de Ciencias de la Conducta) que están entre los mejores y más especializados del mundo para combatir este tipo de crímenes tan especiales. Entrevistó a los más célebres asesinos en serie (Edmund Kemper, Ted Bundy, John Wayne Gacy, Jeffrey Dahmer, Henry Lee Lucas, Arthur Shawcross, etc.) y dedicó toda su vida a profundizar en un problema tan apasionante como perturbador.
Un trabajo interesantísimo y muy bien escrito (lo cual se debe, sobre todo, a Shachtman) que expone el tema de manera clara, sencilla (sin excesos de tecnicismos), directa y completa, abordando todos sus posibles aspectos de manera bastante clarificadora y exhaustiva. Además huye del sensacionalismo (al que es tan proclive este tipo de obras) y ofrece una visión científica y muy seria de la cuestión estudiada. Ciertamente no es una lectura de evasión (se trata, más bien, de un libro orientado a profesionales: psicológos, criminólogos, gente muy interesada), pero resulta muy entretenido.
Y termino citando un fragmento del libro, que aparece transcrito en la contracubierta:
«"Si ahora se me cruzaran los cables, ¿no te parece que lo pasarías mal? Te podría arrancar la cabeza y ponerla sobre la mesa para que el guardia la viera al entrar."
Él tenía razón: me podía matar antes de que yo o cualquier otra persona pudiera hacer algo al respecto. Le dije, pues, que si se metía conmigo, tendría serios problemas.
Se burló: "¿Qué pueden hacer? ¿Impedirme ver la tele?".
Este fue el modo en que el famoso asesino en serie Ed Kemper, durante una entrevista en la cárcel, intentó intimidar al autor del libro».