Ulysses escribió:
Déjeme preguntarle: los últimos cuartetos de Beethoven, Tristan, Jeux, La Consagración de la Primavera... son para usted "créame, esto es maravilloso, ud. no lo comprende porque es muy vanguardista"? Digo yo que no. Y sin embargo eso exactamente fueron para sus primeros oyentes. Incomprensibles por lo vanguardista.
Hay que ser humildes. A veces, ante lo auténticamente vanguardista, podemos convertirnos en unos torpones, unos atontados. Siempre ha ocurrido, por qué ibámos a ser nosotros más listos?
Lo que yo decía es que la insistencia en lo novedoso, se ha usado arteramente para callar bocas de protesta. La cosa empieza más o menos con Dadá, y entra en apogeo con el Surrealismo (ambos 'movimientos' tienen cosas a salvar y cosas a olvidar). Esos últimos cuartetos del de Bonn y Tristan pertenecen a una época en que sus autores no hubieran empezado nunca a defender su obra por novedosa, aun siendo plenamente conscientes de ello y de su especial valor por lo mismo. Los dos se sentaron, creo yo, a hacer la mejor música que imaginaban y buscando eso llegaron a nuevos territorios. Debussy y Stravinsky tampoco creo que subrayaran primero que su obra era nueva, tampoco me parecen exploradores por afán explorador. Es a partir de esos años que empiezan a aparecer obras que se aceptan sin ningún valor sólo porque son nuevas. Y que aparece el concepto 'vanguardia' como justificante.
Lo innovador es ciertamente
necesario para que una obra de arte lo sea. Pero antes debe ser bella, profunda, buena. Un poco de novedad es imprescindible, sí. Mucha -si se da todo lo anterior- es lo que hace de una obra de arte una obra maestra. Pero nada más mortecino que la
novelty for novelty's sake.