Ulysses escribió:
Me sorprende el escándalo que se puede montar por una palabra, "retrógrado".
Bien dicho, estoy de acuerdo, taimado Ulysses (el epíteto no es mío). Para eso hay que vencer una de las absurdas convenciones de la época: que conservador, reaccionario, retrogrado, etc. son palabras negativas. En absoluto. Yo mismo, sin ir más lejos, y como Josep Pla, soy más partidario del regreso que del progreso, en general me parece que todo va a peor.
El concepto de vanguardia ... es un poco retrógrado, no? "Tornate all'antico e sarà un progresso", nos recuerda el Negro Alberich. El Renacimiento, no fue mirar atrás?
Difiero totalmente de Mortier y, entiendo, de Vd: no creo que un teatro histórico esté para promover la creación actual. Son negocios diferentes. Espero que nunca el Prado se dedique a promover a nuevos artistas. Hará mal lo suyo y hará mal esto. Promover la creación actual es trabajo a tiempo completo e incompatible con intentar ofrecer las mejores versiones posibles del repertorio (en el que incluyo, por poner un límite, lo que tiene más de 25 años), jamás lo hará bien el mismo equipo.
Hace unas semanas se conversó, me parece que en el hilo de Brokeback Mountain, sobre los estrenos mundiales. He seguido pensando y me he radicalizado: no quiero estrenos mundiales en las temporadas. Que las obras se lancen en ciclos contemporáneos, festivales, etc., que corran mundo y cuando se confirmen que entren. Me repatea tanto que dejaré mis abonos este año precisamente por ese motivo: no quiero ir a obras injustificadas que se representan con despilfarro y un número de veces que no tiene ningún sentido. Pido que ese dinero se use para montar un ciclo de seis u ocho, a dos o tres representaciones, con montajes razonables. Las programaciones de estrenos mundiales, a lo Mortier, taponan la natural salida de la cuestión.
Tampoco debemos contar con que siempre se crearán óperas. El género pudiera estar agotado. Así lo pensó la 'vanguardia' durante muchas décadas. Se han escrito églogas muy buenas en el pasado pero se acabó. Que se intentara revitalizar el género desde la administración sería tirar el dinero. No digo que sea así con la ópera, pero en modo alguno creo que los teatros históricos tengan que encargar obras, encargos que normalmente no recaerán en los desconocidos genios de nuestro tiempo sino en los vivales que mejor manejen teléfonos y pasillos. Dudo que el arte gane nada. Mejor desde centros especializados en lo contemporáneo.