
Por insistencia de un amigo verdiano, que la tiene en gran estima, me he acercado por fin a esta ópera, de la que me sonaba el
Notte! Perpetua notte y poco más. La verdad es que no me ha impresionado demasiado. Lo que para mi amigo es un paso temprano hacia la concepción musical integrada y hacia la ruptura de la estructura tradicional de números cerrados, para mí es simple falta de progresión dramática. Apenas pasa nada y todo transcurre en un registro sombrío, fatalista, carente del mejor pathos verdiano. Hay algún número lucido, pero al cabo de un rato el clima creado se (me) disipa por reiteración. En cuanto a la presencia de
Leitmotive, que hasta ahí llegaba el entusiasmo de quien me hizo la recomendación, parece demasiado calificar así a la asociación de ciertas figuras enunciadas por algunos instrumentos con cada personaje protagonista.
Claro que la versión en vídeo y con subtítulos más disponible tampoco contribuye a dejar una huella imborrable. Ahí está Leo Nucci, que en los momentos estelares despliega ese canto lleno de artificios que tanto seduce a sus incondicionales. Para mí es un misterio que foreros con poso belcantista lo soporten. Junto a él, una soprano llamada Alexandrina Pendatchanska, con tanta pegada como descontrol (en vibrato, en agudos, etc.), y el ya fallecido Vincenzo La Scola, que al menos salva el papel con apurillos pero sin estridencias. En el foso, Nello Santi está impecable, pero la parte instrumental tampoco da mucho de sí.
Ahora viene cuando me recomiendan que aprenda un poco de mi amigo.
