I due Foscari, de ayer mismo en Viena (Theater an der Wien), con Plácido Domingo, Arturo Chacón-Cruz y Davinia Rodríguez.
A los "chicos" no hay por dónde cogerlos. El más jovencito (Chacón-Cruz) exhibe un canto pedestre, de técnica amateur y fraseo cansino, todo a grito pelado, abierto, sofocado y pidiendo la hora para acabar con el suplicio, propio y del oyente. Y el más talludito (Domingo) también es otro suplicio propio y ajeno. Es imposible intentar cantar cuando casi no se puede sostener el aliento más allá de cuatro notas seguidas. Sinceramente, se me escapa qué necesidad tiene el señor Domingo de seguir con este canto angustioso y al borde del colapso

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Lo más interesante, la soprano Davinia Rodríguez que está afrontado desde hace poco tiempo un cambio de voz y de repertorio. Empezó como soprano lírico-ligera y tras un período desaparecida, se presenta ahora como soprano lírica ancha. Se nota que hay algo prefabricado en la voz, que suena muy entubada en el centro y en el grave, mientras que el agudo suena más natural. Según me cuentan, aún así el agudo ha perdido brillantez y pegada con respecto a cómo era antes de este cambio vocal. También se nota una cierta oscilación en el sonido, un defecto que los micrófonos siempre exageran, con lo cual habría que escucharla en directo para salir de dudas en ese aspecto. Con todo y con eso, la chica no canta mal, tiene gusto y musicalidad, sabe acentuar y frasear con variedad, y se muestra segura y suelta en las agilidades. Habrá que seguirle los pasos a ver cómo se va desenvolviendo, aunque el repertorio elegido (parece que ya anuncia la Amelia, del
Boccanegra) es muy duro y muy exigente, por lo cual para salir airosa tendrá que tener los cimientos muy bien asentados.