Direccion Marc Minkowski / Olivier Py.
Claudius - Vincent Le Texier, La Reine Gertrude - Sylvie Brunet-Grupposo, Hamlet - Stéphane Degout, Polonius - Till Fechner, Ophélie - Lenneke Ruiten, Laërte - Rémy Mathieu, Horatio/Primer enterrador - Henk Neven, Marcellus/Segundo enterrador - Gijs Van der Linden, El espectro del rey - Jérôme Varnier
El viernes por la tarde tuvimos una de las producciones estrella de esta temporada en Bruselas, diseñada con todo el mimo del mundo, con los mismos mimbres de los Hugonotes de 2011. El tándem Minkowki/Py, embarcado en la recuperación de títulos “olvidados” de la ópera francesa del SXIX, nos ha ofrecido una de las mejores noches en muchos meses en la Monnaie. Evidentemente pudo ser mejor y tuvo algunos puntos débiles pero en general, una gran noche.
El primitivo cuarteto vocal ofrecía además el añadido del debut de Sonia Yoncheva en el tremendo papel de Ophelie, donde la Dessay ha sentado cátedra los últimos años. A la vuelta del verano se cayó del cartel sin ningún aviso por parte del teatro. Simplemente, cuando entrabas en la web, estaba sustituida por la holandesa Lenneke Ruiten. Hace unas semanas nos preguntábamos Mr Tunner y yo en otro hilo, si habría cancelado para irse a la escuela por aquello de la coloratura. Parece que era más sencillo. Le han debido apetecer más las Gildas del MET. A ello hay que sumarle que el propio viernes, 13 para más señas, nos anuncian ya en el teatro que la otra protagonista femenina, Jennifer Larmore como Reina Gertudris estaba enferma y era sustituida por la francesa Sylvie Brunet, integrante del 2° reparto.
La función estuvo protagonizada de principio a fin por el Hamlet de Stephane Degout. Es realmente meritoria la carrera de este barítono francés desde los varios arlequines que le vi en París y Madrid en 2004-2006, donde no destacaba en nada hasta los Pelleas y Hamlet actuales. Ya estuvo muy bien en París el año pasado, pero este abril pasado, su Pelleas fue para enmarcar. En Hamlet va a más. La voz es pequeña, pero está muy bien manejada, con mucho gusto, con matices continuos, homogénea y con un timbre atractivo. Pero el escenario es suyo. Desde el prólogo donde sale auto mutilándose, hasta la escena final, lo domina de principio a fin. Con él, pasas miedo junto al espectro del rey, te crees al Hamlet loco del 2° acto, estás a punto de matar a su madre en el 3° y te lamentas del mundo al final. En fin, excelente interpretación de este barítono muy solvente en este repertorio. En el debe, y quizás soy un poco atrevido al comentar esto dado que toda la prensa francófona, desde Le Figaro hasta Le Monde han alabado su excelente dicción francesa, creo que tiene un considerable problema de emisión con las enes. En cuanto aparece una (y es un problema porque en francés hay en muchísimas palabras con "in" o "an"), la emisión se atrofia, pierde brillo y se vuelve “gangosa”. Y cuando llevas 2 horas oyéndoselo, llega a ser molesto.
Desconocía a Lenneke Ruiten, aunque según mis notas ya la había visto en 2008 en Amsterdam en una mujer sin sombra donde hacia los papeles de la voz del halcón y del guardián del templo, y donde no hizo nada reseñable. La voz es flexible y la maneja muy bien, la coloratura es impecable, y da todas las notas. Sin embargo es una voz pequeñita, nada atractiva y con bastantes problemas de afinación. Cumplió sin mas.
Sylvie Brunet-Grupposo fue la sustituta de la Larmore. Es una mezzo con una voz potente aunque bastante bastota, casi sin graves que emite como puede desde lo más profundo del estómago. Pero es honesta y sabe lo que son las tablas. Y a pesar de haber cantado el día anterior, se las arregló para solventar la papeleta con nota. Como referencia comentar que en el trío del tercer acto se comió a Ruiten y a Degout.
La mayor decepción para mí vino de la mano de Vincent Le Texier, cantante a quien he visto muy buenos Golaud y Creon (del Edipo de Enescu). No sé si fue porque estuvo a punto de caerse por las escaleras en la primera escena, o simplemente porque tuvo una mala tarde, pero su habitual canto noble y bien declamado aunque monótono por momentos, esta vez brilló por su ausencia. Mucho tremolo y problemas de emisión evidentes.
Decentes el resto de los comprimarios aunque algo menos el espectro del rey de Jerome Varnier, bien interpretado pero que nunca sembró el terror que se le supone a su papel.
Minkowsky consiguió algo muy difícil con su batuta. Que la orquesta de la Monnaie se comportara como lo que hasta hace poco fue. Una buena orquesta de segunda fila europea. Lo cual es mucho comparado con la banda de pueblo en que se ha convertido recientemente. La cuerda volvió a empastar y hubo intervenciones realmente notables tanto de la flauta como del saxo solistas. E incluso las trompas se portaron. Su dirección fue brillante sobre todo en los momentos más expansivos y con alto contenido dramático. Era quien te metía el miedo en el cuerpo cuando salía el espectro del rey, no el pobre Varnier, y quien llevaba en volandas a Degout. Sin embargo eché en falta más pulso en ciertos momentos del segundo acto, que se caía por momentos. En cualquier caso, un lujo.
En cuanto a la producción, creo que esta vez Py da en el clavo. Sigue la línea dramática de Shakespeare de la mano de unos decorados majestuosos, con una escalera de ladrillo oscuro en forma de grada (donde Le Texier estuvo a punto de caerse) que da paso a un escenario abovedado bastante oscuro, que a pesar de que por momentos parecía molesto con mucho movimiento de escaleras, permite crear la atmósfera opresiva, casi de pesadilla, sin vida natural (ni siquiera hay luz exterior) de la Dinamarca Shakespeariana. La tragedia avanza paso a paso, sin prisa pero sin pausa. La dirección de actores matizadísima. No da puntada sin hilo. Realmente impresionante.
En fin, gran noche que acabó entre cervezas en “la morte subite”.
Me quedó una duda al final. La obra termina con Hamlet diciendo que está muerto en vida y metiéndose en un ataúd. Sin embargo en el vídeo del Liceo, acaba con la coronación de Hamlet. No se si son licencias de las producciones o que Thomas compuso varios finales