tucker escribió:
Mariella Devia sí es una estrella actual del belcanto o buen canto, como se quiera decir: ultima TRAVIATA que le escuché y disfruté de su gran clase, harà unos 5/6 años en alla Scala. Exitosa función de la Mariella, esplendidamente acompañada por Bruson y Bros ( este entonces, sin problema alguno en el registro agudo )
Volviendo al tema Yoncheva que si creo puede ser una buena lírica a corto/medio plazo si sigue estudiando, prefiero repito su perfil de Traviata que no las ligeritas que solo sirven para el primer acto como perfiles Rancatore o Kurzak
La Devia es una eximia cantante, pero nunca ha sido una "estrella". Ni falta que le hace.
La Kurzak yo no la considero ni cantante. Una chica de colsada con voz de Rosario Flores que consigue cantar de prota en algunos teatros aprovechando la edad de hojalata del canto. A la Rancatore no la he visto Traviata y hace tiempo no la escucho en vivo. La recuerdo un sobreagudo espectacular y un centro pobre falseado por la cantante. Lo lógico es que luzca más en el acto primero.
Al papel de Violetta se han acercado cantantes de toda condición aprovechando las distintas tipologías vocales que exige el mismo y la irresistible atracción que siempre ha ejercido. Capaz de brillar en los tres actos sólo ha habido una y media, pero lo importante es que cada una luzca sus armas y lo lleve a su terreno, lo que puede hacerse cuando se tiene un bagaje técnico, una inteligencia, un poso y un control absoluto sobre el instrumento. Así, sopranos lírico-ligeras como Sills, Devia y Gruberova se han exhibido en el acto primero y se han llevado los siguientes a su terreno, porque si se domina el legato, la regulación del sonido y la emisión canónica bien apoyada sul fiato, se pueden compensar la falta de carne en el centro y la carencia de graves.
La Tebaldi o la Ponselle resolvían como podían el acto primero, bajándoselo de tono y aliviándose en la agilidad, para luego lucir sus armas en los siguientes. La americana más artista, más incisiva en los acentos, la de pesaro con su timbre único, prototipo de belleza angelical y dominio absoluto de todos los resortes del canto italiano.
En fin, para ceñirme a la actualidad más rabiosa, en verano ví a la Mosuc como Violetta en Verona. Un tanto monótona y plana en lo interpretativo, pero vocalmente muy solvente en los tres actos.