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A propósito de la pretendida atmósfera de decadencia que envuelve a la obra de Rihm, la conquista de América tuvo unos inicios muy duros, que supusieron letales para la población indígena, que disminuyó en más de un 70% durante el siglo XVI debido a las enfermedades y a los trabajos forzados, especialmente en Perú ya que sus minas de oro y plata financiaron actividades como una expedición al Dorado a finales de la década de 1530, para la que Carlos V se había endeudado con los banqueros Welser del Sacro Imperio Germánico. Aunque el hito principal de esta expedición fue la fundación de la actual Bogotá sobre la indígena "Bacatá", que es donde se suponía que estaba la ciudad legendaria.
Los primeros contactos culturales una vez asentado el dominio de la metrópoli fueron más lentos pero sobretodo dramáticos también en sus inicios ya que la evangelización intentó en un principio que los indígenas abjuraran de sus creencias y abrazasen la nueva fe. Pero este intento de ruptura fue aún más lejos si cabe porque los misioneros rechazaron símbolos como a los curanderos, quienes fueron tildados de brujos.
Un texto Fray Bernardino de Sahagún recoge esta respuesta recogida en el "Diálogo de los doce" de los sabios indígenas a la expedición misionera que llegó a México en 1524:
Señores nuestros, muy estimados señores: habéis padecido trabajos para llegar a esta tierra. Aquí, ante vosotros, os contemplamos, nosotros gente ignorante. Y ahora, ¿qué es lo que diremos? ¿Qué es lo que debemos dirigir a vuestros oídos? ¿Somos acaso algo? Somos tan sólo gente vulgar… Por medio del intérprete respondemos, devolvemos el aliento y la palabra del Señor del cerca y del junto. Por razón de él nos arriesgamos, por eso nos metemos en peligro…, Tal vez a nuestra perdición, tal vez a nuestra destrucción, es sólo a donde seremos llevados. (Mas) ¿a dónde deberemos ir aún?
Somos gente vulgar, somos perecederos, somos mortales, déjennos pues morir, déjennos ya perecer, puesto que ya nuestros dioses han muerto.
(Pero) tranquilícese vuestro corazón y vuestra carne, señores nuestros, porque romperemos un poco, ahora un poquito abriremos el secreto, el arca del Señor, nuestro (dios).
Vosotros dijisteis que nosotros no conocemos al Señor del cerca y del junto, a aquel de quien son los cielos y la tierra. Dijisteis que no eran verdaderos nuestros dioses.
Nueva palabra es ésta, la que habláis, por ella estamos perturbados, por ella estamos molestos. Porque nuestros progenitores los que han sido, los que han vivido sobre la tierra, no solían hablar así.
Ellos nos dieron sus normas de vida, ellos tenían por verdaderos, daban culto, honraban a sus dioses. Ellos nos estuvieron enseñando todas sus formas de culto, todos sus modos de honrar (a los dioses).
Así, ante ellos acercamos la tierra a la boca, (por ellos) nos sangramos, cumplimos las promesas, quemamos copal y ofrecemos sacrificios.
Era doctrina de nuestros mayores que son los dioses por quien se vive, ellos nos merecieron (con su sacrificio nos dieron vida). ¿En qué forma, cuándo, dónde? Cuando aún era de noche. Era su doctrina que ellos nos dan nuestro sustento, todo cuanto se bebe y se come, lo que conserva la vida, el maíz, el frijol, los bledos, la chía.
Ellos son a quienes pedimos agua, lluvia, por las que se producen las cosas en la tierra. Ellos mismos son ricos, son felices, poseen cosas, de manera que siempre y por siempre, las cosas están germinando y verdean en su casa… allá donde de algún modo se existe, en el lugar de Tlalocan.
Nunca hay allí hambre, no hay enfermedad, no hay pobreza. Ellos dan a la gente el valor y el mando… Y ¿en qué forma, cuándo, dónde, fueron los dioses invocados, fueron suplicados, fueron tenidos por tales, fueron reverenciados?
De esto hace ya muchísimo tiempo, fue allá en Tula, fue allá en Huapalcalco, fue allá en Xuchatlapan, fue allça en Yohuallichan, fue allá en Teotihuacan. Ellos sobre todo el mundo habían fundado su dominio.
Ellos dieron el mando, el poder, la gloria, la fama. Y ahora, nosotros, ¿destruiremos la antigua regla de vida? ¿La de los chichimecas, de los toltecas, de los acolhúas, de los tecpanecas?
Nosotros sabemos a quién se debe la vida, a quién se debe el nacer, a quién se debe el ser engendrado, a quién se debe el crecer, cómo hay que invocar, cómo hay que rogar. Oíd, señores nuestros, no hagáis algo a vuestro pueblo que le acarree la desgracia, que lo haga perecer.
Tranquila y amistosamente, considerad, señores nuestros, lo que es necesario. No podemos estar tranquilos, y ciertamente no creemos aún, no lo tomamos por verdad (aun cuando) os ofendamos. Aquí están los señores, los que gobiernan, los que llevan, tienen a su cargo el mundo entero.
Es ya bastante que hayamos perdido, que se nos haya quitado, que se haya impedido nuestro gobierno. Si en el mismo lugar permanecemos, sólo seremos prisioneros. Haced con nosotros lo que queráis. Eso es todo lo que respondemos, lo que contestamos, a vuestro aliento, a vuestra palabra, ¡oh señores nuestros!
Leer la frase en negrita me dejó para el arrastre durante varios días cuando la leí. Finalmente los indígenas encontraron el modo de combinar la nueva religión con sus viejas tradiciones precolombinas. Y luego llegarían las universidades, los genios universales como Garcilaso el Inca o Sor Juana Inés de la Cruz, la arquitectura colonial que es una interesante arista del arte barroco, la difusión de nuestra gran lengua castellana o por ejemplo la primera ópera estrenada en 1701 en Lima más otras piezas líricas compuestas en las misiones jesuíticas. Y otras muchas más cosas que deberían unir más a españoles e hispanoamericanos, más que para dividirlos con cosas tan feas como la "Leyenda Negra" que me ABURRE oir en los comentarios de mis otros compatriotas - me refiero a los peruanos; esto de tener doble nacionalidad desde la tierna niñez incrementa el número de compatriotas a ambos lados del océano y enriquece que da gusto, oigan - o en vídeos de youtube o las ideas que cosas como la Enciclopedia Álvarez (que pude hojear en un centro comercial cuando era niño) se encargaban de difundir presentando sólo el lado más místico y heroico de la conquista. Me sorprende cómo estas ideas aún pululan en el subconsciente de unos y otros aunque muchas veces se utilice para bromear (para mí es una broma de mal gusto sea cual sea el bando)
Es curioso, hoy los indígenas son de los grupos más religiosos de la cristiandad actual mientras que en Occidente mediante la ciencia, la razón y los movimientos y/o avances sociales buscamos hoy en día una alternativa de vida a la espiritualidad añeja de la religión, algo que los hispanoamericanos se resisten a dejar fácilmente, y eso ha facilitado el auge de las lamentables fundamentalistas iglesias evangélicas de predicadores con micrófono, que nada tienen que ver con las más relajadas posturas de las iglesias Escandinavas... y eso que Hispanoamérica también es occidente, en la mayoría de su cultura actual.
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