Efectivamente, la clave está en ese "para mí", que emplea usted, señor Gouverneur.
Sin embargo, en el caso de esas Carmelitas, sí existe una hilación lógica en la "historia paralela" que nos cuenta el regista. Desafortunadamente, es una historia que no tiene ninguna relación con la que pone en música y escribe Poulenc, basado en Bernanos. Así que el espectador debe enfrentarse, una vez más, a escuchar unas frases y una música (dependiendo de su oído musical, claro) divorciadas de lo que ocurre en escena.
Esa es la raíz de la cuestión: ¿nos interesan las reacciones que la partitura de Verdi, la de Chaikovsky, la de Poulenc... le inspiran al señor Tcherniakov para que nos narre otra historia que nada tiene que ver con el original?. Mi respuesta es, claramente, no. A mí, como avezado espectador de Diálogos, en el fondo se me da un ardite lo que haga el señor Tcherniakov. De momento, y mientras no metan mano en la partitura (que ya lo hacen, pero al menos todavía no en Diálogos), me basta con cerrar los ojos, o quitar la imagen al DVD y tan frescos. ¿Qué me van a enseñar a mí las historias paralelas del señor Tcherniakov sobre "Diálogos de Carmelitas"?.
Pero no es un tema personal. Vayamos a un espectador que se enfrenta por primera vez a la obra. ¿Qué va a sacar en claro?. Probablemente, poca cosa. Y lo poco que saque, será un "medley" (en su acepción no estadística) entre diferentes elementos. Enfrentemos a ese espectador a una puesta tradicional de Diálogos. Tal vez la puesta en escena no añadirá gran cosa a su experiencia en el teatro o en la tele de su casa, pero al menos el mensaje de la música y el texto de Poulenc, y Bernanos, se habrá transmitido y probablemente quedará impresionado. La primera vez que alguien ve una escena como la muerte de las monjas en la guillotina, merece verla como es, y no como una parodia de una enajenada con o sin gabardina sacando a otras lunáticas de una especie de jaula.... Si encima le ponemos una producción como la de Carsen, puede que tenga en conjunto una de las experiencias como espectador más impactantes de su vida. Esa es la diferencia entre una puesta en escena y la otra.
Y no se trata del regista en sí (ya hemos visto por ejemplo lo que hacía una persona con gran talento como Carsen, en esa Salomé que comentaba el señor Tunner). O de la obra en sí. Es un problema de principios.
Por otro lado, me parece exagerado lo de denunciar en tribunales. Esto es un tema artístico, y no veo la necesidad de judicializarlo.
