¡Vaya por Dios (esto es, por Wotan, que es como decir "por mi enemigo")! He llegado tarde al debate, pero aún así pienso soltar mi chorradita...
El paso primero y fundamental en todo esto de las puestas en escena rompedoras es evitar hacer lo que se indica en los libretos (¿cómo justificas, si no, la pasta que vas a cobrar?). Eso a toda costa... Condición
sine qua non... A partir de ahí ya podemos hablar de variantes diversas: despelotes, mensajes sexuales, guardapolvos, objetos religiosos con simbología cambiada, iconografía totalitaria de diverso pelaje, críticas anticapitalistas (o anticomunistas, que de todo hay), etc. ¡Ah! También es muy importante buscar algún tipo de conexión (por cogida por los pelos que pueda estar) que sirva para justificar "intelectualmente" la elección realizada (total, nadie va a reprochártelo, porque parecería rancio, castizo y de persona poco culta...). Con esto hecho ya tenemos andada una buena parte del camino hacia el éxito como regista...
El segundo objetivo es que hablen mucho de tu propuesta (preferiblemente en la prensa generalista y en los informativos, pues los foros son cosa minoritaria y de friquis), con lo cual ya tienes asegurado el porvenir (al menos para un tiempecillo). Para ello es fundamental levantar algo de polémica, echando mano mejor de lo sexual que de lo político (esto último, no obstante, funciona muy bien en Alemania si hay nazis por medio): así, por ejemplo, puedes hacer que Fricka aparezca "felacionándosela" a Wotan --es un suponer--, que Violeta se lo monte con Annina mientras Alfredo mira, o que el Holandés se lo haga con Erik mientras Daland le tira los tejos al joven y apuesto marinero de
Tristan und Isolde (que es un personaje de otra ópera, pero da igual, pues esta mezcla dice mucho en favor de tu innovadora
reggia, ya que es un ejemplo de "transversalidad" conceptual). Conseguido todo esto y debidamente justificado con explicaciones teóricas (que resultan imprescindibles para darle un barniz de seriedad a todo) ya tienes muchos más puntos para convertirte en un director de escena rompedor y de moda. Si a ello le añades cambios en el texto del libreto, pues entonces... ¡¡Bufff!! Lo más de lo más... Pasarías a ser considerado vanguardista,
"enfant terrible" y fetiche para los que buscan emociones fuertes, más allá del rancio acartonamiento del Romanticismo.
En el fondo, lo de menos es Verdi y
La traviata o Wagner y
Der Fliegende Höllander, siempre que se consiga hacer creer a una parte del público y de la crítica (cuanto más mejor, claro) que tu propuesta ha sido novedosa (esto es fundamental) y que has contribuido poderosamente a conseguir que el género pueda seguir vivo unos añitos más... (como si le hicieran falta estas ayudas).
(...)
No me hagáis caso, por favor: el exceso de calor estival ha hecho mella en este vuestro nibelungo, acostumbrado al frescor de las brumas septentrionales...
