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Los cortes infligidos a los diálogos fueron tan salvajes que bordean lo delictivo.
-Del amor de Txomin por Ana Mari, con cuya declaración empieza la zarzuela, no se tuvo noticia en el Arriaga hasta mediado el acto segundo, y eso porque, tras el anuncio de Santi de que va a casarse, hay un número cantado en el que Txomin tiene que manifestar su desilusión.
- A su vez, el amor de Inocencia por Txomin, reiterado una y otra vez en la obra, se quedó en unos cuantos gestos y, claro, como nos habían suprimido toda esa historia, hubo que inventarse una marcianada para Eustasia, la madre, (algo así como "Aquí enmedio de la calle te dejo, a ver si te declaras al primero que aparezca") a fin de justificar el dúo de la declaración y el consiguiente noviazgo de los jóvenes.
-El secretario del concejo, personaje que no tiene intervenciones solistas cantadas, fue borrado del mapa.
-En las conversaciones que sostienen durante la zarzuela, Santi expresa unas dudas terribles sobre qué hacer y el párroco le aconseja prudente y compasivamente tras un proceso de meditación. ¿Para qué se estrujarían el magín Romero y Fernández-Shaw, creando unos hermosos diálogos llenos de hondura espiritual y sentido común? ¿Para que un aprovechado llegue noventa años después y los reduzca a la mínima expresión, a un intercambio sin alma de un par de frases entre dos conocidos con prisa?
-Del aspecto "esclavista" de Santi (siempre está encargándole media docena de tareas a la vez al pobre Txomin) no hay ni palabra.
-En la escena final hay una bellísima conversación entre Ana Mari y Santi donde ambos manifiestan sus sentimientos y vemos cómo, desgarrados por la lucha entre el amor que sienten y que es imposible, y el amor que no sienten pero al que sí pueden acceder, se resignan a este último. Además, aquí se nos dice que han pasado varios meses desde el acto anterior y que el tío Santi ha interceptado las cartas que Ana Mari le ha estado enviando a José Miguel para forzar a éste a volver. El responsable de lo que vimos en el Arriaga se cargó el diálogo entero, de manera que parece que el pelotari vuelve a la noche siguiente, y porque sí.
A cambio, nos metieron algunas morcillas que no venían para nada a cuento. Tras la función me dijeron que eso es normal en la zarzuela. Así será, y quizá en zarzuelas cómicas, donde se hacen chistes al hilo de la actualidad, esté bien que esa actualidad se actualice, valga la redundancia. Pero "El caserío", ¿qué sentido tiene hablar de subvenciones? ¿Qué explicación tiene que el cura se ponga a pescar y saque del río un manuscrito "de Guridi" (eso dijo) que a renglón seguido le entrega a Santi, y éste se queda en escena, sin saber qué hacer con él?
Ah, el cura... Un personaje entrañable, cariñoso, sabio y compasivo, no exento de buen humor, eso es cierto, pero de ningún modo el histrión basto que vimos el sábado pasado, que soltaba las frases con una delicadeza que a su lado Sancho Panza hubiera pasado por Grande de España y que, por si faltaba algo, en una ocasión hizo mutis por el foro levantándose la sotana y dando saltitos como si fuese una señora de las de Forges evitando charcos.
Si los diálogos fueron los principales damnificados, la música tampoco quedó indemne. Unos tempi de funeral, lentos... No, qué digo lentos, cansinos. Ya en el dúo del acto I entre Ana Mari y José Miguel me pareció que la cosa iba despacio, y así siguió toda la velada. El enfrentamiento entre José Miguel y Txomin, un bravo zortzico en que ambos (sobre todo el primero) se enfrentan como gallitos de pelea, pareció una barcarola. El dúo de Txomin e Inocencia, que debe ser airoso y divertido, tuvo tintes de Ave María. Claro, así consiguieron que, a pesar de haber cortado 20 ó 25 minutos de diálogos, la zarzuela durase lo mismo. Además, yo diría que alguien se inventó conclusiones distintas para los dos primeros actos, pero no lo afirmo con rotundidad porque a lo mejor el propio Guridi hizo alguna revisión que desconozco. Lo que sí puedo decir es que en las grabaciones que yo tengo, esos actos no acaban así.
Vamos con la escena. Bien en el primer acto, pero en el segundo... Como dice Tip, mucha gente en el escenario. Todo giró en torno al partido de pelota, con unas gradas en las cuales se colocó el coro y de ahí no se fue en todo el acto. Incluso permaneció ahí durante el tercero. Y así, un momento tan íntimo, de tanta sensibilidad, como el dúo de Ana Mari y Santi, en el que hay recogimiento y concentración, se vio estropeado por el partido de pelota que se jugaba detrás de ellos a cámara lenta, y los parroquianos gesticulando y comentando las jugadas. La idea no está mal: se quiere reflejar que el partido se está disputando durante la conversación de tío y sobrina. Pero desconcentra. Uno se fija en las evoluciones de los pelotaris y no atiende al maravilloso dúo. Quizá hubiera estado mejor que se viese sólo el comienzo y el final del partido, y que nos hubiesen dejado disfrutar del dúo.
Naturalmente, también la romanza de José Miguel "Yo no sé qué veo en Ana Mari", que tiene que cantar solo, se vio acompañada por un montón de gente. Y así ad eternum.
Por otro lado, no comparto la decisión de ofrecer la obra de un tirón, siendo que tiene tres actos y se podía haber hecho perfectamente un descanso. Entre eso y los tempis orquestales consiguieron que una zarzuela en absoluto larga (una hora y cincuenta minutos) se hiciese eterna.
Eternas fueron también las toses del público. Yo creía que esto era un problema de falta de educación del público zaragozano, pero veo que no es exclusivo. El caso es que en otros lugares donde se concentra mucha gente no veo que suceda tanto. ¿Será que la música clásica produce tos?
Cosas que me gustaron, un par: por un lado, los subtítulos. Se agradecen aunque la obra sea en castellano, porque, la verdad, a Ana Mari y a Inocencia no se les entendía nada. También es cierto lo que dice J. Guitarr, que hubo subtítulos durante toda la función excepto, precisamente, en el número cantado en euskera.
El coro me gustó mucho. Y los cantantes, por lo que oí a los entendidos, estuvieron a un nivel bastante aceptable.
Bueno, pues ya están mis impresiones. Resumiendo, yo creo que se ha cometido una infamia con Guridi. O como mínimo, un desprecio manifiesto. A lo mejor es que estoy muy sensibilizado porque, dentro de unas semanas, voy a hacer una exposición sobre él y ya estoy en pleno proceso de documentación. Me plantearé esa exposición como un homenaje a este gran compositor.
Y desde luego, si la zarzuela tiene que revitalizarse de esta manera, ápaga y vámonos.
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