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El sábado estuve en la última de las cuatro funciones programadas. Comentarios: Lo más importante, capital y significativo, es sin duda, la oportunidad de poder disfrutar de una ópera que se ha representado poquísimas veces, y ya de forma casi anecdótica las que se haya hecho con el libreto original en inglés. Albéniz, Isaac Albéniz, y su genial tinta de compositor es el gran triunfador de la tarde. Un compositor excelso que le tenemos asociado a sus maravillosas obras de piano, a esos monumentos llamados suite "Iberia" y "España", pero que tiene una faz lírica de una calidad para haber merecido estar entre los más grandes de la historia del género, en vez de estar sus obras guardadas en viejos cajones y estantes, y encima no haber terminado de tener éxito el proyecto de Jose de Eusebio para rescatarlas y ponerlas en su lugar. Todo lo que venga pues, hemos de aprovecharlo al máximo para poder gozarlo y disfrutarlo, ya que visto que tras las estupendas funciones del "Merlin" creo que apenas se ha ofrecido después, estamos ante un título que igual la próxima vez que podamos verlo, lo cuentan nuestros nietos, si bien, estoy leyendo que en este caso está previsto hacerlo en Oviedo, gran noticia. Destaco así la partitura porque es una auténtica pena, que cuando he comentado el tema, de repente lo primero que te preguntan o llama la atención es ¿qué tal nuestro amigo Bieito?. Qué lastima. Debo ser muy raro: yo sabía de las representaciones de la "Pepita" hace bastantes meses, y ahí las tenía anotadas para asistir, y sin embargo, fue hace pocos días, precisamente en el Real al ver el anuncio en la contraportada del programa del "Pasquale" cuando vi que en la escena estaba implicado Calixto Bieito, cosa que a mi me había importado, ya fuera él o quien sea, ante la importancia REAL de este evento, un puro pepino. Musicalmente ha sido lo mejor de esta temporada, y englobo lo que he podido ver en el Real y en la Zarzuela de este año (que no es todo pero sí una gran parte). Una bellísima obra y una ejecución limpia, con una orquesta y coros tanto de adultos como de niños implicadísimos y con un equipo de solistas sobresaliente en todos los casos y de matrícula de honor en el caso de la protagonista de la obra, para mi un auténtico bombazo de cantante además de estar dotada con un talento actoral de órdago. Impresionante realización de Nicola Beller Carbone, nombre propio que queda anotado para poderla disfrutar en más cosas, me ha parecido un auténtica pasada de voz e intérprete. Gustavo Peña no tiene un tinte vocal muy bello, pero sí ofrece caudal y hay nervio como intérprete. Otro gran triunfo. El resto de solistas, no falla ni uno, merece buena mención la experiencia y saber hacer de Federico Gallar. A todos ellos y al maestro Encinar, hay que darles una gran ovación, agradecimiento y una nota mínima en sobresaliente. Así, da gusto ir una tarde al teatro. Era mi primera vez en el Teatro del Canal. Me encanta como recinto lírico. Razón: la que doy siempre. Pagues lo que pagues, sabes que vas a ver todo, y cuando digo todo digo el 100% de todo lo que pasa en la caja escénica. El teatro es cómodo, y la sonoridad trata de imitar el modelo bayreuthiano siendo casi socavada casi bajo la caja, creo que está bien lograda. El estilo, moderno, pero con gusto. Encuentro un problema de seguridad que me sorprende en estos tiempos: cómo es posible que todos los asistentes hayan de subir una escalera mecánica para acceder, esto ya dentro del recinto... no me parece lo más seguro, pero ha de tener una explicación. Desde luego, yo vi escaleras y más salidas, aunque estuvieran precintadas por alguna razón. Y finalmente, sí, vamos con el bueno de Bieito. Nuevamente me reafirmo en lo que opino sobre él. Es una pena. Porque a la hora de hablar de él y de su talento teatral, ideas y medios de resolverlas, puros y duros, podríamos estar hablando del mejor realizador del siglo... insisto que talento puro y duro como el que tiene este tío, no creo que lo tengan dos o tres en todo el mundo. Pero... el talento es cosa de la naturaleza y en este caso ha caído en manos de un chico que tiene un serio problema y que debiera hacérselo ver. Siempre le falta tiempo para mostrar excéntricos, locos, sangre, tetas, pis o mierda. Y es que le gusta todo eso, lo gore, mezclado con lo sádico, porno del ordinario, y recrearse en enfermos o piraos mentales. Es impresionante lo que es capaz de mostrar. Increíble, dificilísimo, y como punto de partida, es genial y podría funcionar de maravilla. Pero es una lástima que un gran porcentaje al final termine en todo eso. Hoy día, existe gente en el mundo que paga a otra gente porque se les mee encima o se les cague: esa gente existe, y no pensemos que están encerrados en ningún manicomio: igual resultan ser directivos de una multinacional o vecinos o familiares con una vida completamente normal. Pero son gente que tienen un problemón, perfectamente compatible con ser buenos en sus trabajos o en sus relaciones personales o familiares. Pero yo, a todos ellos, les recomendaría hacerse ver el problema... y a Calixto también. Es un monstruo teatral que por desgracia tiene unos gustos repugnantes. Fijémonos en la escena del baile de "Pepita" con los niños: ES REALMENTE IMPRESIONANTE lo que se monta ahí, de una belleza y tensión históricas. Eso solo es capaz de hacerlo alguien con genio, y ese es Calixto. Pero... antes ha sacado a una tía haciendo cosas con la lengua y como retrasada, a la que luego despelota, llena de sangre y se supone es violada fuera de escena. Muy desagradable... pero muy logrado también. Qué pena: si todo lo que mostrara, aunque fuera en líneas innovadoras como de hecho pasa en la mentada escena del baile, insisto que estaríamos ante regias de pasar a la historia. Pero al final no es así. No es de extrañar que genere división de opiniones. Uno al final del todo gritó contra él y otro respondió con un viva!. Ambos se equivocan, creo: el primero no quiere reconocer el puro talento, que se ve y se nota a leguas que existe, y el segundo, no quiere ver sus obsesiones fuera de todo gusto normal, que tambien se ven y notan exactamente las mismas leguas. Pero esto no es nuevo con Calixto. Siempre, y cadqa vez que veo un trabajo suyo saco la misma conclusión. Bueno, es lo que hay y parece que siempre ha sido y va a ser así con él: grandes realizaciones y trabajos escénicos, pero siempre plagados de temáticas de gusto que raya, insisto y lo digo en serio, la sugerencia que hay que hacerle para que vea a alguien que le trate de curar lo que es realmente, para mi, una enfermedad, y no leve.
Quedémonos, insisto, con Isaac Albeniz, con seguir apostando por ver obras suyas, esté detrás de la escena Calixto, Carlsen, del Monaco o directamente nadie: también ha sido un goce las versiones concierto. Si encima huestes orquestales y cantantes están a una altura tan notable, estamos ante algo que es candidato a la representación operística del año... ya me da rabia que pagando un abonazo en el Real, tenga que decir esto justo de algo que se hace fuera de tal contexto.
_________________ Harmoniously, NICO
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