Hombre, yo no he comido nunca con Mortier, ni me he ido de vacaciones con él. Quiero decir: no le conozco personalmente, pero considero que tampoco es necesario hacer nada de eso para juzgar a una persona. En mi caso concreto me guío exclusivamente por las declaraciones que hace (y que no son pocas) y he de reconocer (y usted conmigo, aunque sé que no lo hará) que el belga no ha sido muy afortunado en bastantes de ellas. Aterrizó en el teatro como un elefante en cacharrería, arremetiendo contra los intérpretes españoles (por más que él y usted afirmen que no: ¿también estaban equivocados quienes hicieron aquella carta de protesta contra lo que dijo?) y luego ha ido soltando cada perlita que vaya, vaya... Como lo del público "inteligente" antes del
Macbeth (de lo cual discutimos usted y yo en este mismo foro, si se acuerda). En fin, no sé... Quizá sea su estilo --polemista, provocador, algo marrullero (aunque siempre con glamour)--, en el que siempre apunta una clara voluntad
d'épater le bourgois. El problema es que muchas de sus propuestas --que él considera revolucionarias-- se han quedado bastante anticuadas. Huelen, incluso, a rancias por superadas. Y eso también puede resultar molesto. De manera que no piense usted que Mortier provoca irritación porque sea tan moderno como él cree. A veces es, precisamente, por lo contrario.
Por lo demás, siempre he dicho --e insisto en que no le conozco-- que me parece una persona de exquisito trato y fácil acceso. Un individuo con el que no me importaría tomarme un vinito si se diera el caso. Pero como director artístico,
nothing of nothing...Y por favor Zacarías, no me venga con el tópico de la hispánica burricie que el culto centroeuropeo viene a enmendar, que también está ya muy superado.
Saludetes
