He votado "otras" y explico el por qué. Para mí lo determinante a la hora de valorar la importancia de un director en una función de ópera no es el título ni el periodo de composición, sino más bien la excepcionalidad del director mismo. Para cualquier compositor, existen directores sensacionales que por sí solos casi justifican el interés de la función, directores "normales" y directores "a evitar", según los gustos de cada cual. Si tuviésemos a nuestra disposición la famosa máquina del tiempo y pudiéramos desplazarnos, como quien va al bar de la esquina, a presenciar cualquier representación en cualquier teatro y con cualquier reparto dirigida por Toscanini, por Walter, por Kleiber (padre o hijo), por Karajan o por tantos otros, evidentemente que nos meteríamos en la máquina y de cabeza. O no me digan que le harían ascos por ejemplo a esta Tosca:
http://db-staatsoper.die-antwort.eu/performances/33492Siguiendo con los ejemplos, hoy cualquier función dirigida por un maestro como Abbado se convertiría automáticamente en un acontecimiento operístico. El caso de Muti es claro también: repartos sin voces de relumbrón, en un repertorio donde las voces asumen el máximo protagonismo, no son obstáculo para que los aficionados peregrinen al Costanzi en busca de las esencias verdianas que el maestro sabe conjurar como muy pocos más.
En resumen, el director musical importa y mucho, pero al menos en mi caso, siempre teniendo en cuenta que lo fundamental es el conjunto de la función, valorando todos los elementos, y claro, un pequeño detalle, la obra.