Bimini, de Heinrich Heine
Tras un prólogo en el que el poeta narra con ímpetu épico y mucho colorido el descubrimiento y conquista de América (haciendo un ligero homenaje, escéptico, a la leyenda negra: los españoles eran grandes jugadores, grandes ladrones, asesinos de negro corazón - nadie es perfecto - pero hicieron maravillas, superando las proezas de los más temibles soldados, desde Holofernes hasta Haynau y Radetzky...")
Hei! Das waren große Spieler,
Große Diebe, Meuchelmörder
(Ganz vollkommen ist kein Mensch).
Doch sie taten Wundertaten,
Überflügelnd die Prouessen
Furchtbarlichster Soldateske,
Von dem großen Holofernes
Bis auf Haynau und Radetzky.
invita a los lectores a embarcarse con él en el galeón de su fantasía (muéstrame, musa, que puedes forjar hechizos, y transforma ya mi canto en un
buque, un buque mágico, que me lleve a Bimini)
Zeige, daß du hexen kannst,
Und verwandle flugs mein Lied
In ein Schiff, ein Zauberschiff,
Das mich bringt nach Bimini!
sobre el agitado oleaje de su ritmo troqueo, impulsados por el aparejo de rimas y metáforas (no teman, damas y caballeros, mi barco es muy
sólido, sus planchas y su quilla hechas de troqueos fuertes como el roble / la fantasía maneja el timón, el buen humor hincha las velas, el
ingenio es nuestro grumete, un pícaro. ¿Nos acompaña el buen sentido? ¡No lo sé!):
Fürchtet nichts, ihr Herrn und Damen,
Sehr solide ist mein Schiff;
Aus Trochäen, stark wie Eichen,
Sind gezimmert Kiel und Planken.
Phantasie sitzt an dem Steuer,
Gute Laune bläht die Segel,
Schiffsjung’ ist der Witz, der flinke;
Ob Verstand an Bord? Ich weiß nicht!
y tras un canto primero que nos describe las gloriosas aventuras del joven Ponce de León y nos revela el triste destino del viejo Ponce de León,
apartado de sus singladuras por el peso de la edad y las maquinaciones de sus enemigos, tras un canto segundo que nos revela cómo Ponce de León,
medio dormido en su hamaca, que le recuerda el movimiento del barco sobre el oleaje, escucha la canción de una vieja india (que tiene el
desafortunado nombre de Kaka) describiendo la milagrosa isla de Bimini, en la que fluye una fuente que despoja a los seres vivos de su capa de
años y les traslada a la eterna juventud ("bebe un viejo de esas aguas, se vuelve joven de nuevo, se desprende de los años como un escarabajo que
escapa de su crisálida"):
Trinkt ein Greis von jenem Wasser,
Wird er wieder jung; das Alter
Wirft er von sich, wie ein Käfer
Abstreift seine Raupenhülle.
el poema cuenta la aventura de Ponce de León en busca de Bimini. Por desgracia, esa aventura quedó truncada por el fallecimiento del poeta. Sin embargo, éste, que se sabía con poco tiempo a proa, nos deja una especie de falso/verdadero final anticipado, con moraleja (perdon, en mi versión simplifico el texto original de forma triste para más o menos verter los octosílabos del alemán):
Ay, en vez de hallar remedio
a viejas enfermedades,
se encontró el pobre con muchas
nuevas penas y dolencias.
Buscando la juventud
cada día envejecía
hasta que, flaco y ajado
dio a dar en la playa al fin.
En tierra tranquila donde,
al abrigo de cipreses,
fluye un arroyo cuya agua
mágica puede curar.
¡Leteo se llama el río!
Bebe de él y olvidarás
toda tu pena, e incluso
lo que en tu vida sufriste.
¡Buenas aguas! ¡Buena tierra!
Quien la alcanza no la deja
nunca más, pues esta isla
es Bimini en realidad.
Ach, anstatt von altem Siechtum
Zu genesen, ward der Ärmste
Heimgesucht von vielen neuen
Leibesübeln und Gebresten.
Während er die Jugend suchte.
Ward er täglich noch viel älter,
Und verrunzelt, abgemergelt
Kam er endlich in das Land,
In das stille Land, wo schaurig
Unter schattigen Zypressen
Fließt ein Flüßlein, dessen Wasser
Gleichfalls wundertätig heilsam –
Lethe heißt das gute Wasser!
Trink daraus, und du vergißt
All dein Leiden – ja, vergessen
Wirst du, was du je gelitten –
Gutes Wasser! gutes Land!
Wer dort angelangt, verläßt es
Nimmermehr – denn dieses Land
Ist das wahre Bimini.
Es un largo poema de rima muy libre (a veces hay rimas internas, a veces rimas insistentes y casi ripiosas, generalmente en torno a la palabra Bimini, y a
menudo no hay rima en absoluto) pero de ritmo trocaíco muy firme, que le da un notable impulso.
Otro poema fascinante del autor en esa época es el barco de esclavos, pero ese lo dejamos para otra ocasión.
Creo que Heine es el poeta más grande del diecinueve, pero no lo puedo demostrar "según el orden geométrico" ni nada. Es sólo que me gusta tanto.
Tenemos ediciones buenas en España (porque bilingües, como ha de ser en poesía) de su Cancionero, en el que se aprovisionaron tantos compositores decimonónicos para dotar de letra a sus canciones, y de su Alemania, un cuento de invierno. Hasta donde yo sé, falta una edición comparable de su soberbio Romanzero, cúspide de su poesía narrativa.
Un enlace al poema completo en alemán:
http://www.gedichte.com/gedichte/Heinri ... 8Bimini%29