Yo asistí ayer, en la excelente compañía de mi señora madre, los foreros Tip y Amelie, y un veterano aficionado con cientos de funciones a sus espaldas. En líneas generales me lo pasé bien. También es cierto que
Marina es una obra que me gusta mucho y que me ha acompañado desde mis inicios como aficionado y como miembro del Orfeón Cántabro primero y de la Compañía Lírica Municipal de Santander años más tarde.

La protagonista, Marina, estuvo muy bien defendida por la soprano madrileña Sonia de Munck. La voz no es grande, pero está muy bien emitida y adornada por un timbre agradable. Muy aplaudida durante toda la representación, especialmente tras su primera intervención (la barcarola "brilla el mar"). Llegó al final un tanto cansada, y en la difícil intervención con la que concluía la función ("Iris de amor y de bonanza...") hizo lo que pudo, que no fue mucho.

Mikeldi Atxalandabaso, comprimario de lujo, cantó el papel de Jorge. El bueno de Mikeldi canta bien, afinado, con cierta intención en el fraseo, pero no puede ser el Tenor protagonista de Marina porque no tiene voz de Tenor protagonista. Su timbre suena demasiado a comprimario, y eso, para mí, es un obstáculo insalvable. Ayer tuvo además un handicap importante en las notas más altas de su parte. Salvo el primer si natural de su aria de salida (la celebérrima "Costa la de Levante")
todos los demás agudos quedaron absolutamente separados del resto de su voz, siendo emitidos con una voz adelgazada, sin sonoridad, sin armónicos, sin nada, con un resultado global ciertamente pobretón. Recibió también su ración de aplausos, menos que el resto de protagonistas, lo cual es bastante significativo, en mi opinión.

Luis Cansino, barítono de origen gallego nacido en Madrid, fue el triunfador de la noche. El papel de Roque es ciertamente agradecido y Cansino le sacó bastante jugo, sobre todo con su desparpajo en lo actoral y un par de pepinazos bien dados. Por lo demás, suena a barítono, y consiguió ligar alguna que otra frase, aunque no es que sea un fino estilista, precisamente.

Al bajo Rubén Amoretti (Burgos, 1964) sólo lo había escuchado en grabación, un flojo Ismaele del
Alahor in Granata del Teatro de la Maestranza de Sevilla de 1998,
disponible en youtube (aparece en escena en 30:08), y en el Requiem de Gounod, grabación de 1993, en el que está mejor, por ejemplo en el
benedictus. En ambos casos cantando como tenor, cuerda a la que perteneció varios años. Al parecer, este cambio tan poco común se debe a que no ha dejado de producir
hormonas del crecimiento. Sacó adelante bastante bien el papel de Pascual, mostrando algunos sonidos de bajo realmente redondos, impensables en un cantante que comenzó siendo tenor. Liga bien y tiene un amplio fiato. La voz, por otra parte, no es sobresaliente, aunque en un Teatro tan pequeño como es La Zarzuela se escuchó perfectamente en todo momento. Bueno, en todo momento no. En el cuarteto del acto primero, Cristóbal Soler, el director musical, se motivó especialmente, hizo tronar la orquesta, y allí no hubo manera de escuchar ni a Pascual, ni a Roque, ni a Marina ni a Jorge.
El coro, bien, destacando la parte masculina en el coro de trabajadores que abre el segundo acto.
Los comprimarios, muy bien; de lujo.
