“Y al tercer día resucitó”…
Ése podría ser el titular, dadas las fechas en las que estamos, de lo que pasó anoche en el Real. No sé cómo estuvo el asunto el pasado lunes (aunque por los comentarios habidos parece que no fue para tirar cohetes), pero sí sé lo que pasó en el debut de Flórez en el papel, el pasado mes de junio, en Las Palmas, porque allí sí estuve presente, y me puedo hacer una idea de lo del lunes. Lo de anoche fue otra cosa. Nada de inseguridades, titubeos, temores divinos y demás zarandajas. Flórez se centró, templó y mandó. A destacar sobre todo el espléndido legato que le permitió muchas sutilezas y algunas exquisiteces. Esperemos que, aunque le ha costado tiempo y disgustos, haya encontrado con la tecla para este papel y para otros parecidos.
También tuvo una buena noche la señora Ciofi, de las mejores que le recuerdo últimamente. Sigue sin tenerlas todas consigo y tiene que luchar contra una voz que no siempre le responde: junto a sonidos agrios y destemplados, o sucios y áfonos, aparecen otros estupendos, vaporosos y suspendidos en el aire de manera extraordinaria (fantástico el final del dúo del segundo acto, tanto por su parte como por Flórez: un Sí bemol impalpable, en pianísimo, como pide la partitura), y también se prodigó con algunos trinos de buena factura, cosa rara de ver hoy en día.
Noche de pasión, en cambio, la de Marius Kwiecien. Ya desde el principio se notó que tenía problemas, que lo estaba pasando mal, y que sus gestos de disgusto eran muy evidentes. No extrañó por tanto que, antes de comenzar el segundo acto, se anunciara que se encontraba indispuesto pero que continuaría la función por deferencia hacia el público. Nos quedamos sin escuchar su aria del tercer acto, que se cortó, y a duras penas pudo el hombre llegar al final con cierto decoro. Quiero pensar que lo de ayer fue algo puntual, y no que empiezan a asomar los desperfectos de la mala praxis

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Poco interesante el bajo Tagliavini, y aceptable la labor de Daniel Oren.
Gran éxito durante la función y, por supuesto, con redoble de tambores al final

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