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Bueno Meier es la única grande, grande, pero hay otros que cantan con bastante dignidad.
Mi consejo, entendiendo de que eres un aficionado con un oído educado en la armonía tradicional, es que comiences por Lohengrin. Siempre la puerta a Wagner suele ser alguna de las tres primeras obras de las 10 importantes, dejando de lado las tres que no se representan en Bayreuth, es decir empezar por Holandes, Tannhauser o Lohengrin.
Yo me inclino por esta última por las siguientes razones.
Es para mi gusto la más bonita de las tres.
El primer acto es lo más fácil de acostumbrar al oído porque es una continuación de la armonía tradicional, una continuación de la senda emprendida por Webber en Euryanthe. Por eso a mí no me gusta el término italianista, que también lo he leído en libros para esta ópera, porque es pieza clave en la evolución de la ópera alemana, tanto por el tema, la organización de personajes, la estructura y por el avance que supone el segundo acto, momento clave para la historia musical alemana y mundial.
En el segundo acto comienza el verdadero drama musical y adentrarnos en él una vez que tengamos trillado el primer acto y metidos en la historia nos va a resultar más fácil y nos va a servir para en el futuro escuchar cualquier cosa de Wagner con el oído acostumbrado a su estilo.
Es una ópera que tiene parte de lo que Wagner desarrollaría después, el elevado misticismo lo encontramos en la obertura, la rotura con la ópera tradicional lo encontramos en el segundo acto, el uso de los motivos, la densidad orquestal, etc.
La manera de afrontarla sería la siguiente. No te voy a recomendar la mejor grabación wagneriana, que podría ser el Parsifal de Kna, por ejemplo, te voy a recomendar lo mejor para la iniciación.
Si te gusta Domingo es perfecta la grabación de Lohengrin dirigida por Solti, con Domingo y Norman. El sonido es el mejor de todas las versiones, cuestión fundamental, Solti está muy bien, Norman es una excelente Elsa, comparable a las grandes y Domingo canta de una forma muy lírica por lo que todavía acerca más nuestro primer acercamiento. Ya tendremos tiempo de acercarnos a grabaciones de calidad superior pero que nos pueden costar más al principio.
Fundamental hacer la escucha con libretto en mano y aconsejable leer algo sobre la obra, el estilo, argumento etc.
En la primera escucha caerás rendido ante la el mágico preludio. Es un adelanto de la increíble música de Parsifal, no te costará nada apreciar sus virtudes y te preparará para escuchar algo elevado, místico y misterioso.
Luego insiste con el primer acto. Repítelo varias veces, pronto encontrarás atractiva la entrada de Lohengrin, el sueño de Elsa, es una música absolutamente maravillosa. El primer acto será una cosa muy sencilla de apreciar.
Luego comienza el segundo acto, maravilloso también y como ya hemos dicho momento clave en la historia de la música. En la primera escucha observarás que la música no te entra fácilmente, la melodía no nos es familiar, la armonía es algo confusa. No te desanimes porque sería la reacción normal. En estos momento es donde tienes que insistir más en el texto, en el propio drama, en la fuerza de las palabras y cómo la música la acompaña. Se acaban los concertantes y dúos, aunque hay un momento que los malos cantan al mismo tiempo, pero se supone que los intérpretes comienzan a dar más importancia al drama que a la música en sí, pero luego en un efecto rebote la música se nos torna maravillosa. Aquí tendrás que insistir un poco más, pero luego sigue avanzando la obra, en los actos III y IV la música vuelve atender a las formas más tradicionales y tiene momentos antológicos como cuando Lohengrin relata quién es en realidad y su despedida.
Una vez escuchada entera un par de veces, sería genial una representación en directo, como eso no es fácil, aunque en los próximos tiempos va a haber unas excelentes producciones de Lohengrin con repartos extraordinarios en Badeb-Baden en junio y la próxima temporada en París. Si no es posible es bueno recurrir al dvd porque el texto junto a las imágenes va a facilitarnos comprender la obra. También es aconsejable acompañar el estudio de la primera obra wagneriana con algún disco de fragmentos orquestales que entran rápido, son todos magníficos y nos ayudan a entender el lenguaje wagneriano.
Una vez dominada una obra el resto de las óperas wagnerianas es bastante fácil. Deja anillo, Tristán y Parsifal para el final, que son las mejores pero las más complejas, aunque puedes ir haciendo pequeñas aproximaciones.
El camino para degustar la obra wagneriana, si se tienen de verdad ganas es facilísimo, porque contamos con la mejor ayuda, que es la extraordinaria calidad de sus obras. Es un camino que una vez que se pone en marcha es imparable y que no tiene fin. El estudio y análisis de obras como Tristán, el anillo o Parsifal no tiene límites. Es realmente difícil poder llegar a dominarlas y comprenderlas en su totalidad, pero eso es parte de su magia.
Saludos
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