Carl Tunner escribió:
Por cierto, que hoy he visto la última película de Quentin Tarantino y el tío homenajea a los dos. A Verdi y Wagner por el bicentenario. Genial.
Sí, pero el homenaje a Wagner es el eje central de la película, el mito de Siegfried, el héroe que desafiando dragones y fuegos se adentra en el mismísimo infierno para salvar a Brünnhilde.
Son fantásticas estas puyitas verdianas contra Wagner, especialmente si tienen gracia como ocurre a menudo en el foro. Es pura tradición operística española. Digo española porque esto que vemos a menudo en el foro no son más que los ecos lejanos de lo que pasaba en la ópera en la mitad del siglo XIX. En otros países sucedió algo parecido ya que Wagner es un compositor muy controvertido y siempre lo será, pero en España se dieron las circunstancias para que este fenómeno fuera más acusado. En Alemania e Italia no sucedió con tal grado de intensidad por razones obvias, ya que cada uno se impuso como número uno sin dificultad, aunque Verdi tuvo antes del Otello una etapa problemática. En los escenarios nórdicos o anglosajones tampoco porque son más abiertos y tienen otro tipo de apasionamiento por la ópera.
Hay que centrarse en España, una afición de marcada tradición italiana, que llamaba al cantante wagneriano "cantante moderno", aunque interpretase obras más antiguas que las de Verdi recien estrenadas, era así como se llamaba el repertorio wagneriano y eso que lo cantaban en italiano, si se escuchaba Wagner en alemán eso ya era como escuchar a un marciano. La ópera italiana tenía total penetración en todo el mundo. Una ópera de Verdi de los años 40 se estrenaba en el Met al año siguiente sin problemas, como Nabucco por ejemplo. No sucedía lo mismo con la ópera alemana. Pero Wagner gracias a su grandiosa e inigualable música robó el corazón de muchos aficionados que se empeñaron en que había que programar sus grandes títulos. Y muchos italianistas, no sé muy bien por qué razón, a lo mejor veían esto como una amenaza a su forma de entender la ópera, criticaban las obras de Wagner sin conocerlas, solo por las vagas referencias que les llegaban. Los wagnerianos tiraban proclamas a favor de Wagner desde lo alto del Real y les caían los papeles a los indignados italianistas. Esto me lo ha contado un bisnieto de quien tiraba los papeles desde lo alto.
Con el paso del tiempo esta disputa terminó consolidando la Asociación Wagneriana de Madrid, que contó con muchos seguidores, más de 2.000 y que hiceron grandes proyectos musicales y trajeron a orquestas alemanas para interpretar Wagner. Era muy difícil en esos tiempos interpretar un Wagner en España ajustado en estilo. No supo manejar las finanzas y tenían proyectos faraónicos en mente. Quizás invadidos por el espíritu de su compositor favorito, iniciaron el proyecto de la representación de un Parsifal en el Monasterio de Piedra con Viñas como Parsifal. Pero al contrario que Wagner, del Rey obtuvieron el permiso para hacer el proyecto pero no el dinero necesario.
En mi opinión, Bayreuth no debe ser visto como un templo wagneriano exclusivamente, sino como un símbolo de una regeneración necesaria de la ópera. Sin meternos en en el estilo y estructura de las propias obras, no creo que a un Donizettiano le gustase ver sus óperas con gente entrando y saliendo de la sala, con las luces encendidas, con un director que solo llevase el compás, con la orquesta a la misma altura que las butacas, con funciones sin apenas ensayos y otras condiciones ambientales precarias. Wagner no fue el único en avanzar en este sentido pero creo que no cabe duda de que fue uno de los más decididos impulsores de este cambio
positivo para todo el género.
No entiendo muy bien por qué a Gruberoviano le parece innecesario acudir a Bayreuth cuando acaba de nombrar como mejor función del año el Tristan de Schneider en Barcelona. No cabe duda de que lo que va a ver Angelparsifal va a tener mucha más caliadad interpretativa, aunque comprendo el hechizo que puede ejercer esta obra con esta orquesta, aunque sea en una dirección rutinaria y mal equilibrada.
Porque señores, eso es la maravilla principal que ofrece Bayreuth, el máximo nivel orquestal del mundo con un equilibrio magistral gracias a la distribución de las diversas secciones en el peculiar foso wagneriano. Lleva un tiempo adaptarse al sonido que allí se produce, pero creo que la mejoría que ofrece a la interpretación wagneriana es indiscutible.
Si se va con cierto prejuicio del verdiano que no quiere reconocer que Wagner es algo más que un simple compositor es posible que vuelva de la visita ponderando más los inevitables problemas que lleva la visita a Bayreuth y algunas de las incomodidades de la sala. Pero creo que para un amante del arte, la presencia allí es imprescindible.
Efectivamente hay funciones que no merecen demasiado la pena, hay otras que sí merecen la pena y hay algunas que merecen mucho la pena. Yo recomendaría que la primera vez fuese con un Parsifal, un Anillo o una dirección de Thielemann.
Debido a que ha terminado el genial Parsifal de los últimos años y las incertidumbres que planean sobre el nuevo anillo, me parece muy buena elección la de Angelparsifal.
Lo del sitio, no quiero meterme en las elecciones de cada uno. Yo soy de la opinión que no hay que gastarse más dinero del necesario, por ejemplo en el Liceu, el mejor sitio para escuchar Wagner es el quinto piso centrado, es donde llega más equilibrado, pero Bayreuth es un teatro peculiar donde los balcones pierden un poco de la magia del sonido envolvente del patio de butacas, que son la mayoría de entradas, y que incluso en algunas ocasiones como en el preludio del oro, el sonido te llega hasta de manera subterránea. Lo mejor es el centro del patio de butacas. Para la primera vez, recomendaría al menos las últimas filas del patio de butacas centrado, pero es cierto que no son baratas.
Lo del calor ya se sabe que cuanto más alto peor, pero hay muchos días que hace fresquito fuera y no es para tanto. Si hace calor fuera vas a pasar mucho calor, el Holandés no tiene descansos que sirven para refrescar la sala, aunque como factor positivo empieza más tarde.
Angelparsifal, vas a disfrutar como un enano, la dirección de Thielemann en Bayreuth creo que es uno de los puntales artísticos que se pueden presenciar en la actualidad. Esperamos crónicas con todos los detalles, es muy interesante leer las experiencias de un wagneriano en su primera visita al festival, hace que uno reviva maravillosos recuerdos.