Alberich el Negro escribió:
La notita publicada por Mortier en la gacetilla del Real es otra boutade más de nuestro director artístico. Un quedar encima por cojones, digámoslo así, contra las críticas razonadas que se han hecho a la producción de Tcherniakov, y una nueva burla contra aquellos aficionados que no sintonizan (sintonizamos) con sus sibaritas gustos de "ciudadano del mundo" (ya saben: "semo incapases de metaforisar". Si caldero, caldero; si escoba, escoba...). Pero es que, además, transmite opiniones erróneas sobre la tragedia shakespeariana --y, por ende, sobre la verdiana (que deseaba ser fiel al original del autor inglés)-- e introduce errores de bulto al tratar el tema "Harry Potter" que ya han sido adecuadamente señalados por Tip.
Pero lo más grave de todo es que pone al descubierto otro objetivo perseguido por la producción: adoctrinarnos sobre la ideología de género (nada de brujas, nada de mujeres malotas, nada de Lilliths ni de Evas). Bien, bueno, vale... Todo esto resultaría más o menos aceptable --aunque cabría preguntarse: ¿hasta dónde aplicamos en el Arte y el pensamiento esa depuración resultante de aplicar la ideología de género?--, si no fuera porque se manipula la tragedia original y se altera en su esencia, ya que no sólo aniquila el elemento sobrenatural (como hemos ido señalando en este mismo foro más de una vez), sino que también cae en el relativismo más absoluto, al diluir las responsabilidades individuales ante el crimen (pues hay que tener presente que no todos los personajes que intervienen en la tragedia están dispuestos a asesinar al rey Duncan).
Escuela del resentimiento a pleno rendimiento, amigo mío.