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Los Diálogos se podrían situar en la tendencia minimalista. Para que en el siglo XXI esta puesta en escena haya podido ser aplaudida hasta por los aficionados del grupo (a) (Más tradicional, no alejándose demasiado de lo literal, "fieles" al autor, clásico, como quieran, no quiero adjetivar, sería el grupo de Delaforce, Tunner, etc, no quiero dar más nombres porque habrá matices entre ellos y tampoco quiero crear dos bloques políticos) muchos teóricos de la escena se han tenido que pegar contra sus predecesores en el tiempo.
En el siglo XIX hubo algunos experimentos como el Ballet de Richard Fricke del Orfeo y Euridice de Gluck, coreógrado que luego fue asistente de Wagner en el estreno del anillo y con el que tuvo numerosas discusiones muy interesantes para este debate.
Pro sin ninguna duda el teórico más importante de este movimiento fue Adolphe Appia, autor de unos libros sobre la teoría de la escena que recomiendo a todos porque son los pensamientos de un auténtico genio y además estoy seguro que lo que dice lo compartiríamos casi todos.
De todas maneras, en su tiempo fue tachado de loco y las puestas en escena que logró llevar a cabo no tuvieron demasiado éxito, básicamente por motivos técnicos y porque requería de los cantantes unas cualidades escénicas que nadie en su tiempo tenía.
Sin embargo todo su postulado teórico quedó almacenado en Bayreuth y tras un acercamiento de Pretorius, Wieland Wagner los llevó a cabo en todo su esplendor. Estamos hablando de los años 50. Fueron unas puestas en escena muy controvertidas en Alemania. Como algunas de ellas se representaron en el Liceu, también tenemos resultados de las crónicas de estos espectáculos en el Liceu de Barcelona, aunque en este caso, tras algunos comentarios de sorpresa de la escena, alguna crítica, no hubo demasiado debate porque todo el mundo se quedó absorto ante la calidad musical nunca vista en un Wagner.
Poco a poco se fueron aceptando, eran realmente unas puestas bellísimas que además ante la escasez de elementos, con la iluminación y la actuación de los cantantes, ya mucho mejor preparados, se sugiría todo lo que había que transmitir.
Pero no fueron pocas las batallas que hubo que lidiar durante más de 80 años contra los grupos más conservadores, para que este tipo de puesta acabara triunfando.
En los años 70, aparece en escena el anillo de Chéreau, una puesta donde empezamos a encontrar lo que podría denominarse la dramaturgia paralela. En Alemania hubo experimentos anteriores, pero esta fue la prouesta realmente importante que generó el mayor debate escénico que se ha celebrado hasta el momento y digamos que todavía perdura. La dramaturgia paralela o koncept no es una corriente escénica como tal, en los libros que he leído que analizan todas las tendencias no viene recogida. Es una forma de entendernos que recoge realmente la suma de varias tendencias, pero fundamentalmente cuando hablamos de dramaturgia paralela estamos hablando de simbolismo, tendencia que sí se estudia por los expertos en la materia.
Es decir, para la dirección escénica, la acción del libreto, no se recoge literalmente, sino mediante otra distinta que sin embargo recoge el pensamiento esencial de la primera. Puede ser puntual o continua a lo largo de la representación. De forma análoga se podría establecer el mismo paralelismo para la escenografía.
¿Que esto es más complicado? Pues sí, efectivamente normalmente exige un mayor esfuerzo, aunque a veces llega de forma directa, dependerá de muchos factores y también de las características del perceptor, pero sobre todo de sus prejuicios y de su actitud en el teatro.
¿Que a veces es una auténtica castaña? Yo no diría a veces, yo diría que mayoritariamente es una castaña, pero esto no lo invalida a nivel teórico, lo que indica es que a la dirección de escena llegan muchos nombres sin talento por amistades, porque han destacado en ámbitos extraoperísticos o porque se les ha reído la gracia en algún sitio. Pero también ha habido puestas en escena formidables bajo esta tendencia y de hecho, en mi opinión, la mejor puesta de la historia, ha sido gracias a la misma. Esta es además inatacable conceptualmente y lo digo después de llevar más de 5 años estudiándola.
¿Que no son necesarias? Por supuesto que no son necesarias.Y mucho menos si tuviésemos la posibilidad en cada función de contemplar a grandes cantantes, lo que no es el caso desgraciadamente. Pero lo que creo que es bastante justo pedir, es la opción. La opción de un amplio abanico de tendencias escénicas, unas más clásicas, otras menos literales. Lo que sí veo también justo es pedir equilibrio en las programaciones, esto ya es una cuestión que atañe a las direcciones artísticas de cada teatro y es posible que en algunos caso, las propuestas más clásicas prácticamente se hayan olvidado, lo que no considero ni justo ni deseable.
Para terminar esta exposición, reincidir de nuevo en lo más importante, el talento y el conocimiento, del medio operístico, de la obra con la que se va a trabajar, de la música, de las formas en las que se planifican los ensayos en los teatros de ópera, porque el tiempo es oro para ensayar una producción complicada en el plano escénico. Esto es especialmente importante cuando uno quiere realizar cualquier tipo de abstracción o simbolismo en la ópera.
Talento, conocimiento, creatividad, variedad, esto es lo que enriquece un arte si no queremos que desaparezca.
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