Gruberoviano escribió:
Rupert de Hentzau escribió:
Que la señora Gruberova ha tenido una técnica superlativa, eso no lo duda nadie, pero otro cosa muy distinta es el fin que le ha dado a esa maestría. Ciñendonos al repertorio belcantista, yo no creo que la Gruberova haya sido nunca una estilista en sentido riguroso. Ha cantado siempre a su libre albedrío, creando su propio mundo y adecuando los personajes a su manera de cantar. Con todas sus virtudes técnicas, sus cualidades y su talento, pero también con todo sus vicios, sus amaneramientos y sus defectos.
De acuerdo, pero esto lo han hecho prácticamente todas las que han abordado los grandes roles belcantistas, desde Maria Callas a Leyla Gencer, pasando por Beverlly Sills o Montserrat Caballé. Todas, de una u otra manera, han terminado llevándose los personajes y las maneras de abordarlos a su terreno. Eso ya por no hablar de casos más extremos como son los de Lucia Aliberti, Sylvia Sass o Cecilia Gasdia. Yo creo que la única verdadera estilista clara en belcanto en los últimos 50 años ha sido Joan Sutherland, que también ha tenido sus pecados de vejez y, en la medida en la que abordó el belcanto, también Renata Scotto me parece bastante honesta con su manera de hacer las cosas. Tal vez, en tiempos recientes, también Devia se haya ceñido al estilismo, pero hay un precio a pagar: la frialdad y el distanciamiento. Dicho esto, no veo por qué hemos de juzgar a Gruberova de una manera más severa por algo que hacen la gran mayoría, en mayor o menor medida.
Una cosa es recrear un personaje con los medios que cada cantante posea y darle una personalidad propia, algo fundamental en cualquier artista que se precie, y otra muy distinta desvirtuarlo para llevarlo a tu terreno y montar tu circo (por muy extraordinario, fantástico y "más difícil todavía" que sea). De las cantantes que menciona, dejando a un lado a Callas y Gencer, que juegan en otra liga, le puedo dar la razón en que Sills y Caballé a veces pudieron caer en la misma tentación que Gruberova. Y aquí (como en todo lo demás, claro) entra el factor subjetivo: ¿qué le perdonamos a unas que, en cambio, no perdonamos otras?... Quizá es que en la parte positiva hay otros factores que nos compensan los posibles vicios. A mí la Sills, por ejemplo, hay momentos en que me pone de los nervios

. Casi como la Gruberova...
