
Otello .............................. Torsten Ralf
Desdemona ....................... Stella Roman
Iago ................................ Leonard Warren
Cassio ............................. Alessio De Paoli
Emilia .............................. Martha Lipton
Lodovico .......................... Nicola Moscona
Montano .......................... Kenneth Schon
Roderigo .......................... Anthony Marlowe
Herald ............................. Wellington Ezekiel
Metropolitan Opera House, February 23, 1946 (Matinee Broadcast)
Excelente registro (por sonido e interpretaciones) que da testimonio de esa época gloriosa de la MET, en que podían oírse allí cantantes del fuste de los citados arribas y otros muchos que han hecho historia (Melchior, Flagstad, Hotter, Varnay, Branzell, Thorborg, Björling, Merrill, Tucker, Milanov, Steber, Thebom, Resnik, Janssen, Traubel, Svanholm, etc.).
El tiránico George Szell le da gran brio a la partitura, no desfalleciendo en ningún momento e imponiendo un
tempo ligerito pero muy eficaz desde el punto de vista dramático (en el que es seguido por cantantes con cualidades vocales suficientes para hacerlo).
Torsten Ralf es un Otello interesantísimo, dueño de un instrumento poderoso pero flexible, brillante, con
squillo y enorme pegada en la zona alta. Está más cerca, por tanto, de los antañones
"tenori di forza" ochocentescos --en quienes pensaba el viejo Verdi cuando encargó la parte del moro al turinés Francesco Tamagno-- que de voces tan dramáticas, baritonales y pesadas como la de Mario del Monaco, intérprete que se hizo dueño absoluto del papel en las décadas de los 50-60 y terminó imponiendo un modelo vocal para el personaje que, seguramente, se aleja un tanto del que pensó el genio de Busseto. A pesar de todo --o precisamente por eso mismo-- Ralf también es capaz de plegar su vozarrón y cantar quedo en los momentos más elegíacos del personaje (dúo del acto I,
"Nium mi tema", muerte, etc.), cubriendo así una variedad de emociones cuya expresión resultaba especialmente difícil para Del Monaco, lastrado por el enorme caudal de voz que debía manejar. En el lado negativo están el histrionismo, algo exagerado, que Ralf da al personaje en algunos momentos muy puntuales --por ejemplo, en el dúo con Iago del acto II (cuando le acusa de ser el eco de sus palabras) o en el momento de expirar (donde el último suspiro de Otello más parece arcada que estertor)-- y la defectuosa dicción italiana (con esos
"ancorrrra un bacio", "ferrito", "l'irrra", "la storrria", "a questa tua preghierrra amen risponda la celeste schierrra", "come l'uciderrro", etc.), aunque se trata de dos "peros" que se ven ampliamente superados por lo positivo: timbre heroico,
squillante, intencionalidad expresiva máxima, variedad de dinámicas, buen fraseo, canto
legato...El Iago de Warren es impresionante por voz e intencionalidad dramática. Dejando a un lado la conocida guturalidad de su timbre, lo cierto es que el barítono norteamericano construye un malvado de muchos quilates, lleno de matices expresivos y de inflexiones magníficamente reflejadas a través de un canto cuidado y de una voz de las que, por desgracia, ya no se oyen en los teatros. Un pequeño descuido en la canción del brindis del acto I y la típica/tópica risotada con la que algunos barítonos concluyen el "Credo" no empañan una actuación que, en resumen, puede considerarse antológica. Estupenda su "Era la notte..." y no menos impactante su prestación en el dúo con Otello del final del acto II
(Sì, pel ciel...!).Muy interesante la Desdémona de Stella Roman, dueña de una voz lírica anchurosa y con cuerpo, aunque de sonoridades algo matroniles --me recuerda a la de Renata Tebaldi--, un cierto punto de fijeza y (en consecuencia) de poco
vibrato, pero que la cantante maneja con gran gusto e inteligencia. Estupendo su remate con un largo
piano --gran especialidad de la intéprete-- al final del
"Ave Maria" (que no puede acabar en condiciones, merced a los impacientes aplausos del respetable).
El resto de los comprimarios cumple sobradamente con su cometido, quedando relegado a un plano demasiado secundario el Cassio de Alessio Di Paoli, un tenor con vocecilla de pajarito que, no obstante, hizo una gran y longeva carrera en la MET, figurando en las primeras posiciones de intérpretes con mayor número de funciones sobre el escenario del gran teatro americano (como puede verse en su base de datos, dentro del apartado
Performers Report).