Registrado: 14 Jul 2007 10:33 Mensajes: 8710 Ubicación: Madrid
Loge escribió:
También estaba influenciado por Verdi, aunque él no lo señalara, como se puede comprobar en el extraordinario concertante del final del segundo acto de “La bruja“.
Pues no sé si es por influencia de Verdi, de Wagner, de Rossini, de Meyerbeer o de todos juntos, pero ese concertante es la caña de España (superlativo a partir de 9:43). Y con otro tenor no te digo nada ... ¡Grande Chapí!
Y el mejor compositor de ópera de la historia es ¡VERDI!, en mi opinión, .
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
Pues veo que me das la razón y no discutes lo indiscutible.
Por ser tú, ahí va ese concertante con otro tenor. Concretamente, con Kraus, Berganza, Dolores Cava, Carlos Munguía, José María Maiza. Coro de cámara del Orfeón Donostiarra. Dirige Benito Lauret:
Final del Acto II (Concertante) de "La bruja"
Lo comentado antes me ha hecho plantearme esta duda: si Chapí fue el compositor de zarzuela más wagneriano, y creo que puede decirse que Barbieri es "nuestro" Rossini, ¿quién sería el zarzuelero verdiano por excelencia? Marqués, con "El anillo de hierro" me recuerda mucho a Verdi, pero me gustaría encontrar alguno del que se pudiera escuchar a día de hoy más de una obra. ¿Arrieta? ¿Serrano?
Lo comentado antes me ha hecho plantearme esta duda: si Chapí fue el compositor de zarzuela más wagneriano, y creo que puede decirse que Barbieri es "nuestro" Rossini, ¿quién sería el zarzuelero verdiano por excelencia? Marqués, con "El anillo de hierro" me recuerda mucho a Verdi, pero me gustaría encontrar alguno del que se pudiera escuchar a día de hoy más de una obra. ¿Arrieta? ¿Serrano?
Muy interesante reflexión. Sin embargo, yo creo que la influencia de Verdi en nuestra zarzuela (o en nuestro teatro lírico, mejor dicho) es prácticamente nula. Barbieri, por ejemplo, además de ser un gran rossiniano, fue también un gran admirador de Verdi (lo siguió siendo siempre del músico, pero le defraudó como persona tras su entrevista en Madrid, cuando Verdi vino al estreno en el Real de La Forza del Destino. Y Barbieri se tomó la revancha no envíandole la música del Cancionero de Palacio que el de Buseto le había pedido para la composición del Don Carlo ), pero su influencia apenas se puede advertir en sus obras. Yo creo que la razón de todo esto radica en que cuando se intentó la ópera española o la zarzuela grande, entre los años 50 y 70 del siglo XIX, las influencias lógicas seguían siendo el belcantismo. Luego la zarzuela grande quedó reducida al género popular y cómico (Barberillo, Bruja, Chorizos y Polacos...), donde poca influencia verdiana cabía (y sí más, como siempre hubo, de la opera-comique francesa), y posteriormente se produce la explosión del género chico, que también bebía de otras fuentes. Para cuando se produjo el renacimiento del género grande (los años veinte del XX) la lógica influencia pasó a ser el verismo. Y en cualquier caso, Wagner siempre fue, en España y en toda Europa, mayor polo de atracción y de polémica que Verdi, siempre más en su burbuja .
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
Es una explicación muy lograda, gracias. No sabía que hubiese habido un "agujero" en la zarzuela grande entre 1870 y 1920; me fijaré en las fechas de estreno de las zarzuelas grandes. Tampoco había caído en lo de la influencia de la opéra-comique. Con todo, sigue intrigándome que una figura tan famosa como Verdi, que dominó totalmente la ópera italiana durante las décadas centrales y finales del siglo XIX, no tuviese apenas influencia en España. Sobre todo, cuando por carácter, modo de vida, escuela de canto, relaciones históricas, etc, etc, estamos mucho más próximos a los italianos que a los alemanes.
Bueno, tampoco lo vea usted como un "agujero negro" ese período de tiempo . Es una explicación un poco somera y a grandes rasgos, pero que puede explicar de alguna manera lo que usted comentaba. De todas formas, y esto se sale bastante del hilo, yo creo que Verdi no fue un compositor que tuviera mucha influencia en general en el devenir de la ópera. Tuvo imitadores, alguno que otro, pero sus influencias son más bien escasas. Creo que fue Stravinsky quien dijo que la ópera tenía que haber seguido el camino trazado por Verdi, en vez de seguir el de Wagner, que terminó llevando al género a un callejón sin salida. Son palabras de Stravinsky, no mías, que conste .
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
"La Dolores" no es zarzuela, sino ópera. Pero me temo que, si no es en este hilo, romanzas como ésta no las oiremos en ningún otro. Así que ahí va el Madrigal de Lázaro "Henchido de amor santo" por dos mitos de la cuerda tenoril:
El otro día, gracias a Loge, me encontré con este dúo con coro de La rosa del azafrán, una zarzuela cuyo nombre siempre confundo con La del manojo de rosas y a la que mis padres me llevaron siendo un chaval, no recuerdo el año, pero a lo mejor Tunner aún no comía cordero lechal.
Registrado: 21 Feb 2006 11:57 Mensajes: 4745 Ubicación: Geriátrico
TIP: NI te molestes en meterte con MORTIER ,que tiene licencia de CORSO ,mejor dicho de BELGA y las fuerzas vivas de este pais ( los que mandan) quieren hacerse perdonar un poco lo acaecido en tiempos de CARLOS V de ALEMANIAy CARLOS I DE ESPAÑA, ASI que no te quiero contar lo que se hizo en tiempos de FELIPE II .Por mucho que escribas y lo nombres , no te van a hacer caso y ademas no es tu estilo siempre tan caballeroso y educado, fijate que TUNNER con lo que impone :no lo esta consiguiendo.
Si yo no he pedido nunca que se fuera, no quiero que se vaya, quiero que se eduque en óperas bonitas y nos las traiga, en vez de esos truños que nos pone (y nos pondrá). Y con buenos cantantes.
Es más, me gusta como recurso humorístico. Si como conversador, además, tiene que ser de lo más ameno. Y su ciudad natal es extraordinaria.
Y si se va él encima se nos irá zacarías, que anima mucho el Foro.
_________________ Mejor un mal Verdi que un buen Britten.
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
"Jugar con fuego" es otra de esas joyas maravillosas que nos dejó el gran Barbieri. Es una zarzuela en tres actos con un enredo amoroso, en el fondo bastante sencillo: la Duquesa de Medina ama a un hidalguillo llamado Félix, pero es requerida de amores por un pertinaz moscón: el Marqués de Caravaca, personaje que, para mí, es uno de los más divertidos de la historia de la zarzuela. Aunque la zarzuela contiene momentos líricos bellísimos, hoy voy a optar por dos fragmentos cómicos.
El primero es el "Dúo de la carta". El Marqués ha logrado hacerse con una carta muy comprometedora para la Duquesa, y ésta se la quita en un dúo lleno de gracia. Empieza con ambos hablando en hipótesis, como si estuviesen comentando una pieza teatral que el Marqués estuviera escribiendo, cuando en realidad hacen referencia a la situación real que viven. Esto queda en evidencia en cuanto sale a relucir la carta. Como siempre en Barbieri, los diálogos, que debemos a Ventura de la Vega, son graciosísimos. Por ejemplo, en el final del dúo, desde que el Marqués se hace el tonto acerca de la carta hasta que ambos acaban seguros de haber vencido el uno sobre el otro:
DUQUESA Lleváis un año de merecer. Tanta constancia yo premiaré. Mas otra prueba, caro Marqués, de vuestro afecto quiero tener.
MARQUÉS ¿Qué prueba es ésa?
DUQUESA ¿No comprendéis?
MARQUÉS No doy en ello.
DUQUESA Yo os lo diré: volverme luego ese papel.
MARQUÉS Entiendo, entiendo...
DUQUESA ¿Lo haréis?
MARQUÉS No sé... Si para siempre me prometéis al amor mío corresponder juro volveros este papel, pero a mis brazos venid por él.
DUQUESA ¿A vuestros brazos? ¡Sois muy cruel!
MARQUÉS Aquí os aguarda. ¿Le véis, le véis?
(Cantando juntos)
DUQUESA Ya el mentecato cayó en la red. Amor eterno le juraré, que contra fatuos de este jaez perdona el cielo faltas de fe.
MARQUÉS No tiene escape, puesta se ve entre la espada y la pared. ¡Por obra tuya, dulce papel, de su hermosura dueño seré!
El otro fragmento aparece en el Acto III, cuando la Duquesa va a visitar a su amado al manicomio en el que ha sido internado. El Marqués la sigue y es tomado por los locos por uno de ellos, con la consecuencia de que lo desnudan y sus ropas las aprovecha precisamente Félix para escapar de la institución, dejando dentro al Marqués. Con este fragmento envío un saludo de correligionario zarzuelero a Carl Tunner, a quien se lo he oído cantar en una muestra de auténtica devoción por el maestro Barbieri.
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
Las cartas, las cartas… Hay que ver el juego que dan las cartas, tanto en la ópera como en la zarzuela. Unas, como en “Los diamantes de la corona”, porque son interceptadas. Otras, como en “Maruxa”, porque son manipuladas. Otras, como en “Cyrano de Bergerac”, porque lo en ellas escrito permanece durante años y años, y al final reciben una nueva interpretación a la luz de los hechos acontecidos desde que se escribieron. Las hay divertidas, como la que en “El barbero de Sevilla” es sustituida por la lista de la colada. Preocupantes, como la que recibe Van Bett en “Zar y carpintero” ordenando que vigile y arreste a unos supuestos conspiradores. Ambiguas, como la de “Los cadetes de la reina”… Y en la mayoría de los casos, son la clave de la trama o de su resolución.
Y si en “Cyrano de Bergerac” se da el caso curioso de que el autor de las cartas no es quien las escribe, en “Gigantes y cabezudos” se da el contrario, mucho más verosímil, de que el destinatario no es quien las lee. Destinataria, porque en la maravillosa obra de Miguel Echegaray (no el premio Nobel, que fue su hermano José) y Manuel Fernández Caballero es Pilar quien recibe carta de Jesús, el novio que está en la guerra de Cuba, y, como es analfabeta, se la da a un amigo, Pascual, para que se la lea. Costumbrismo aragonés, un mercado presentado con mucha fidelidad, protestas por subidas de impuestos, una apenas terminada cuando se estrenó la zarzuela, una protagonista analfabeta… Esta también podría considerarse una zarzuela verista.
Oigamos cómo la pobre Pilar (interpretada por Ana María Iriarte en una grabación de 1952, en la que Jesús es Carlos Munguía), se desespera ante su incapacidad para descifrar las líneas en las que su amado, al otro lado del océano, le ha confiado sus más íntimos sentimientos, y cómo, con una ingenuidad que desarbola el corazón, se imagina lo que pone en la carta.
En su escrito, Jesús describe su triste situación en la guerra, pero reitera su amor por Pilar. Apenas Pascual termina su lectura, aparece el Sargento con otra carta de Jesús, que, según dice el militar, ha llegado después. El Sargento bebe los vientos por Pilar y al leerle esta segunda carta tergiversa el sentido para anular al rival amoroso: hace creer a la muchacha que Jesús se ha enamorado de otra y se ha casado en la isla. Pilar no puede creerlo.
Poco después, llega un contingente de soldados repatriados de la guerra. Soldados derrotados, pero que expresan su inmensa alegría por volver a casa con este famoso coro:
Es bien sabido el impacto que este coro tuvo entre el público asistente al estreno, el 29 de noviembre de 1898. La guerra de la independencia cubana había terminado hacia poco más de un mes, con el Tratado de París de 24 de octubre de 1898, y hubo entre la audiencia quien creyó que aquellos soldados que veía en el escenario, con los uniformes del ejército colonial, eran hombres que habían luchado de verdad en la guerra. De éstos no había sobre el escenario, pero sí entre el público, y desde luego para ellos supuso un auténtico shock. Y eso que la zarzuela se estrenó en Madrid, que si llega a ser en la propia Zaragoza, donde suceden los hechos, podría haber habido infartos. Ironías del destino: José Martí, el líder independentista cubano, vivió un par de años en la calle Manifestación de Zaragoza, ciudad a la que dedicó algunos versos, de los que entresaco esta redondilla: Estimo a quien de un revés echa por tierra un tirano. Lo estimo si es un cubano, lo estimo si aragonés.
Volviendo a la zarzuela: uno de los repatriados es Jesús. Ha llegado casi antes que sus cartas, aunque eso, a finales del siglo XIX y con una nación en guerra, no tiene nada de extraño. Con quien primero se encuentra es con el Sargento. Este, jugándoselo todo a una carta, lleva la impostura hasta el final. A Jesús le cuenta que Pilar se ha casado con otro. Pero resulta que Jesús tampoco se lo cree. Y si es verdad, le da lo mismo: matará al marido y se casará con ella. Por éstas.
En la escena final, los dos amantes engañados acuden por separado al Pilar. Con el humo de los cirios, Jesús tose y ella reconoce la tos. ¿Pues no estaba en Cuba con otra? Pilar empieza a sospechar de la veracidad de la traducción que le ha hecho el Sargento, y aprovechando que éste se deja caer por allí, le da a leer la primera carta que había recibido, cuyo contenido ya conoce porque se la había leído Pascual. El Sargento, impertérrito, vuelve a cambiar el texto a su favor, e incluso se inventa una postdata en la que Jesús recomienda a Pilar que se case con él precisamente, quemando luego la carta. Descubierta la treta por Pilar, ésta reacciona violentamente, teniendo que irse el Sargento avergonzado.
Pilar piensa que Jesús habrá sido víctima también del engaño, y que se habrá marchado desesperado. Lamentándose está cuando empieza una salve, que recorre en procesión la Plaza del Pilar, y que atrae tanto a Pilar como al grupo de repatriados, con Jesús al frente. Así se produce el reencuentro y Pilar y Jesús sellan su amor eterno. Oigamos esa Salve, que es muy bonita:
Para terminar, me apetece contar una pequeña anécdota personal. Hace unos años se casaron en Zaragoza unos amigos míos. El, español. Aragonés. Ella, argentina, residente en Zaragoza desde hacía tiempo. A la boda vinieron desde Argentina bastantes familiares de la novia, aunque, naturalmente, la gran mayoría de los invitados éramos aragoneses. Hacia los postres apareció una rondalla baturra que estuvo “amenizando” el ambiente durante quince o veinte minutos con jotas. A mí no me gustan gran cosa las jotas; soporto tres o cuatro máximo, y luego ya me cansan. Y creo que a la mayoría de los asistentes a la cena les pasaba lo mismo, a juzgar por la escasa atención que le prestaban al grupo. Había el típico murmullo que se forma cuando se reúne mucha gente, conversaciones en todas las mesas, el cuñao contando chistes, etc, etc. Pero de pronto, entre el barullo se elevó una frase: “Luchando tercos y rudos…”
Se hizo el silencio de golpe. En la segunda frase, al jotero ya se le oyó nítidamente:
“grandes para los reveses”
Un puñado de valientes comensales acompañó la repetición de la primera frase que siempre se da en la jota:
“luchando tercos y rudos”
Y cuando empezó el cuarto verso, ya eran casi un centenar de gargantas, incluida la mía, las que acabaron coreando: “somos los aragoneses gigantes y cabezudos”
Los argentinos son, pienso yo, uno de los pueblos más orgullosos y patrioteros (no quiero darle a este término ninguna connotación negativa, pero creo que es el que mejor define lo que quiero decir) que hay. Los españoles debemos de ser uno de los que menos. Y los aragoneses, de los que menos de los que menos. Sin embargo, ese subidón que nos dio pilló desprevenidos a los invitados argentinos, que miraban hacia todas partes sin entender muy bien lo que estaba pasando.
Lo que estaba pasando era que esa jota es casi un himno en Aragón, una de esas pocas composiciones que hacen fortuna y cuya letra se sabe todo el mundo, como el "Habrá un día en que todos". Y esa jota es fruto de la inteligencia y la sensibilidad de un toledano y un murciano, para que luego nos vengan con historias: un toledano y un murciano llamados Miguel Echegaray y Manuel Fernández Caballero. Ese nombre, Paseo de Echegaray y Caballero, recibe la avenida que en Zaragoza pasa entre el Pilar y el Ebro. Merecidísimo homenaje.
Amigo Loge, esa escena del Marqués de Caravaca con los locos en esa maravilla que es "Jugar con fuego" es una de las grandes genialidades de la lírica mundial.
En cuanto a la inmortal "Gigantes y cabezudos", yo también tengo un par de anécdotas. La primera, que es la primera zarzuela y obra lírica en general que vi en directo en un programa doble junto a "La Gran vía" y segundo, que también en una boda de amigos, pero celebrada en Bulgaria y estando el banquete amenizado por músicas autóctonas, los muchos españoles presentes, la mayoría aficionados líricos e, incluso, algunos cantantes, salimos a la palestra y dejamos el sello patrio cantando brindis de Marina y coro de repatriados de Gigantes
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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