Wanderer escribió:
Hombre, pueden existir (o buscarse) paralelismos en relación con el argumento de ambas obras, pero la verdad es que las estéticas musicales de Puccini y de Dallapiccola son bien diferentes. Y además la sensación es que se utiliza Suor Angelica como gancho para que la gente vaya a ver también Il Prigionero.
No sé si de cara a taquilla esta era la decisión más acertada, pero como formular deseos en voz alta sale gratis, yo hubiese preferido que se presentase por un lado el Trittico completo, que creo tiene mucho más sentido que ver cualquiera de las tres partes por separado (y es lo que quería Puccini), y por otro un programa doble con Il Prigionero y alguna obra contemporánea. Puestos a pedir y a soñar, Luci mie traditrici o el Macbeth de Sciarrino.
En todo caso, el programa presentado tiene el máximo interés, sobre todo por la oportunidad de ver Il Prigionero y por la presencia de un gigante como Metzmacher en el podio, algo que no sé si se está valorando como merece.
Cuántas verdades:
1. Musicalmente
Suor Angelica e
Il Prigioniero no tienen NADA que ver. Y normalmente el público consumidor de Puccini no suele ser público consumidor de Dallapiccola.
2. No sé hasta qué punto a Puccini le parecería bien que una de sus óperas de
Il Trittico se pusiese suelta, con otra cosa con la que no tiene más que un paralelismo argumental.
3. Mortier SIGUE DEBIENDO UN TRITTICO COMPLETO AL PÚBLICO DEL REAL. El que canceló en su momento sustituyéndolo por
Tosca. Poner ahora
Suor Angelica al lado de una ópera de Dallapiccola suena a limosna.
4. Sí es cierto que
Suor Angelica es el reclamo para llevar más público al teatro, pero no sé hasta qué punto le va a salir bien la jugada: ya se ha comentado, yo conozco VARIOS donde van a pasar DOS personas con UNA sola entrada, viendo cada persona solamente una de las dos óperas e intercambiándose la entrada en el entreacto. Inaudito, pero es la prueba de algo que ya dije muchas veces aquí: el público del Real no tiene NINGÚN interés en que venga ahora Mortier a reeducarle o modificar sus gustos.
5. El señor Ingo Metzmacher es una batuta importante y competente, no hay duda. Pero es mucho más afín a Dallapiccola que a Puccini.
6. Poner a Deborah Polaski como reclamo en un papel como la Zia Principessa (¡de contralto!), absolutamente ajeno a sus posibilidades vocales de antes y de ahora, lo veas por donde lo veas, me parece de hacérselo mirar.