Carl Tunner escribió:
Y vuelvo a insistir, no se dónde ven las calidades visuales de ese Tristán de la Meier con los tubitos de plástico. Hablan de la orquesta, de Barenboim, de la Meier (claro, la mejor Isolda de los últimos 20 años), hasta de Jerusalem, pero no he leído a ninguno que se vuelva loco por lo visual.
Vaya por delante que "Tristan e Isolda" me parece una ópera argumentalmente nula, que me funciona perfectamente en concierto porque no sucede prácticamente nada en las CUATRO HORAS Y MEDIA (!) que dura, minutos arriba minutos abajo. Si algo la salva es que la música es de una belleza escalofriante. Recordemos que Bertolt Brecht consideraba que "Tristan" no se debía escenificar porque no era creíble, y que esta producción iba a firmarla originalmente Chereau, que acabó rajándose porque no veía el asunto claro. Y así llegó Heiner Müller.
Dicho esto, me parece que la de Heiner Müller es la mejor opción visual existente, sencillamente porque tiene la virtud de no distraer del canto; y de respetar el carácter casi litúrgico de la obra. Además, esta producción está claramente incrustada en el ideario estético de Müller como dramaturgo, personalísimo. No se podría esperar otra cosa de algo que firma él. Dicho esto, encuentro muy interesante el carácter fantasmagórico que planea sobre todo en las intervenciones del marinero y el pastor. Creo que jugar con el mundo de los espíritus en una ópera donde él sobrevive a causa de un poder sobrenatural (¿cómo se explican que haya aguantado desangrándose, de Cornualles a Kareol y viajando a lomos de Kurwenal) y ella no sabemos de a fin de cuentas de qué se muere, es muy interesante.
Y los demás dvds de esta ópera o están mal cantados o no aportan gran cosa a nivel visual (pienso en los montajes de Peter K. con Mehta y Meier, el montaje del Met, incuso el de Orange, que tiene una puesta ciertamente intrascendente).
Yo, salvando las distancias, equipararía este trabajo de Müller a los trabajos de Bob Wilson. Ambos se mueven fieles a sus estéticas, a sus imaginarios personales. Pueden gustarte más o menos, pero esa personalidad, ese sello propio, no se les pueden negar.