Spinoza escribió:
Yo lo único que digo es que si lo más relevante de una función son dos notas prolongadas en plan jotero mayor, desde luego muchos acudimos a los teatros algo buscando algo muuuuuy distinto a eso.
Supongo que los que hayan disfrutado de ese Nabucco no lo habrán hecho por solo dos notas, lo que sí es relevante y marca lo distinto de lo que busca cada uno en los teatros, es que usted se pirra por ver cantar Verdi a Tézier o Keenlyside con una propuesta escénica y yo, si me ponen en la tesitura de elegir (porque es obvio que me agradaría más escuchar a un Danise, Stracciari, Amato, De Luca, Tagliabue, Tibbett, MacNeil, Cappuccilli o Bruson, pero es imposible) , prefiero a un depauperado, setentón, demagogo, loco por
gigionare y todo lo que usted quiera Nucci, aunque sea en concierto. Y por algo sigue siendo la primera opción en esos papeles en La Scala de Milán (y en cualquier teatro italiano puntero) y no los otros y supongo que algo sabrán de ópera italiana allí.
¿Alguién se imagina a Keenlyside cantando Macbeth o Ernani en Parma?

Se armaría la mundial y verían tifosismo pero del otro.
En cuanto al bis de Nucci en el Real (que tampoco ví porque estaba en Valencia con el Anillo de Mehta- para que vean que, precisamente, no me dedico a seguir a este barítono), al Sr. Hentzau le podría parecer vergonzoso, pero conozco a muchos aficionados (algunos de muchos años) que se emocionaron como no lo han hecho con casi nada de lo que se ha puesto en el Teatro Real. Claro que los bises de Nucci estarán programados, pero nos guste o no, responden a un éxito y unas ovaciones. También lo están los de otros divos de ahora que los prodigan y nadie dice nada.
Sr. Almaviva, a mí me parece perfecta la pasión con los contratenores. El tifosismo, en definitiva la pasión en la ópera, existe desde hace mucho, desde antes que el fútbol y no digamos de los contratenores). Además, como no voy a verlos, ni lo siento ni lo padezco

Una cosa es apoyar que haya pasión en la ópera y la misma se manifieste (y no llamarlo circo o hinchas de fútbol) y otra, poder discrepar de cuando se considera apropiado o merecido ese desborde, ese éxito.