Mezcla usted todo Sr. Siddharta, papeles, tenores dignos, tenores-farsa... Aquí no tiene nada que ver el chistecito que siempre hacen con Corelli. Vamos a ver, Laca Klemen es para un tenor de fuste, un Vilem Prybil o un Beno Blachut, no un tenor blancuzco y linfático. Luego habla de operetas, de misas y de pasiones

... pues entonces, meteremos a Luis Mariano, Gerardo Monreal y a Fernando Esteso que canta muy bien las jotas
No sé si Hugues Cuénod habrá cantado dos óperas en su vida o tres y media. Sí le recuerdo aquel emperador Altoum del MET con la producción de Zeffirelli.
Peter Pears tenía una voz ridícula, pero era un gran artista y ha hecho una pequeña historia en un reducidísimo número de papeles de un determinado compositor compuestos por y para él. Todos ellos grandes creaciones. Si con ello debe estar en una lista de tenores destacables o históricos o descollantes, para mí no, pero no le niego su mérito.
Sí le niego todo a elementos como Padmore o Bostridge, aunténticos camelos infames. Comparten voz de guisante, fea,
querula,
smunta, biancastra, mate, seca y técnica paupérrima, incapaces de pasar, colocar sul fiato y proyectar una nota, y obsequiosos en ridículos falsetes, desapoyados, destimbrados y blancos. Todo ello con acentos blandorros, sin carácter alguno y con una absurda y autoparódica pose intelectual, distante, pedantorra como de mirar por encima del hombro... "La ópera?, el repertorio? bah, lo mío es algo de más categoría y para gente de gran nivel musical, el lied, algunos papeles operísticos muy escogidos y de verdadera enjundia musical..."

Claro, claro, con semejante despojo vocal no van a cantar Fernando, Duca, Fausto, Werther, Contareno, Pollione, Tannhauser, Baco o Radamés...
Jamás olvidaré a Bostridge en el Teatro de La Zarzuela, con el enorme "paramento" que se montó a ver si hacía caja acústica para que se le oyera y un piano completamente cerrado. Emitió una tentativa sobreagudo que ha quedado en mi cerebro como el peor escuchado en un teatro. Aún acude dicho sonido de mi subconsciente al consciente, durante alguna horrible pesadilla nocturna.