La situación es muy mala, pero creo que algo mejor que en barítonos y bajos. En tenores al menos hay varias referencias y todavía quedan varios ideales claros de qué debe ser un tenor. Yo diría que estamos en algún punto entre lo razonablemente bueno y lo exiguo, pero con pronóstico negativo.
Los mejores tenores en activo son tan de los 90-2000 que es imposible contarlos ya para esto, aunque sigan cantando muy bien los 3:
Alagna,
Vargas y
Seiffert. Los tres creo que podrían entrar en una lista de cantantes históricos por muchos motivos. Aunque defendería a Seiffert hasta la muerte (por sus Tannhäuser y Tristan descarnados, humanísimos y escalofriantes), creo que el más evidente es Alagna, que en su etapa de lírico puro llegó a cotas históricas en Werther, Romeo, Hoffmann, Faust, Rodolfo, Alfredo, Don Carlos o Duque de Mantua. Hoy sólo Vargas se mantiene a gran nivel, aunque nunca me ha desatado grandes pasiones. Alagna está sin rumbo, aun con destellos de genio como su Don José del Liceu el año pasado. Y de Seiffert queda el corazón y una colocación en la zona media limpia y a prueba de bombas (el resto está eso, bombardeado).
De la nueva generación
Flórez es el gran referente rotundo. Tenor ligero, de técnica sólida, gran gusto y -hasta hace nada- notable inteligencia para escoger su repertorio. Su amaneramiento interpretativo, su poca espontaneidad, la escasa variedad de color y dinámicas y en general una leve falta de ambición van a lastrar su legado, pero no se puede discutir con grandes argumentos su preeminencia actual y su papel en la historia de cantantes rossinianos. Su liderazgo, además, ha auspiciado el florecimiento de otros tenores ligeros de buen nivel como
Camarena o
Brownlee. De instrumento algo más generoso y de mayor ambición técnica (aunque nunca parece que vaya a terminar de madurar), Celso
Albelo destaca también en la cuerda. Capítulo aparte merece José
Bros, extraordinario lírico-ligero que, apesar de haber perdido un agudo que nunca fue del todo seguro, ha terminado por pulir un estilo y fraseo belcantistas que superan a todos los anteriores, incluido Flórez.
Junto a Flórez creo que sólo puedo mencionar dos tenores de primera fila, aunque con más claroscuros que él. Por un lado, Jonas
Kaufmann es capaz de lo mejor (como su excelente Lohengrin, o su impresionante Don Carlo en la ROH hace dos años, creo) y de lo peor. La técnica es muy heterodoxa por decirlo suave, en ocasiones rayando lo villazonesco o incluso lo curesco, pero el acento siempre comprometido (aunque no muy detallista)y el timbre subyugante en el centro inclinan la balanza. Por otro, Klaus Florian
Vogt, referencial Paul, interesante y alternativo Lohengrin, chistoso Siegmund y... me estoy cansando de escribir
De repertorios alternativos, más centrados en el Lied y en la ópera del siglo XX,
Toby Spence, Mark Padmore, Ian Bostridge, John Mark Ainsley, Yann Beuron, son excelentes tenores. O Ciryl
Auvity, verdadero maestro del barroco francés. Nikolai Shukoff me gusta también.
Luego hay un gran grupo de tenores de repertorio, Spinoza cita más o menos a todos, que creo que están en una masa gris, sin mucho interés para mí a pesar de cierta calidad (Beczala, Dean Smith), en decadencia (Álvarez, Kunde) o simplemente mediocres (Giordani, Berti). Otros de la lista ni eso. Ah,
Botha tiene un instrumento impresionante y una técnica desahogada aunque muy poco variada, pero es que es un coñazo de tío!
El panorama es por tanto más rico que en otras cuerdas masculinas, pero hay que ser realistas. Cuando hay personalidad no hay técnica y cuando hay técnica falta personalidad. Todos estamos esperando el unicornio que no llega, pero a lo mejor los unicornios se han extinguido, o ya no tienen sitio en este mundo.
La era del Tenor ha acabado, comienza la era
del Orco.